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La importancia de la correcta higiene bucal

La importancia de la correcta higiene bucal

La importancia de la correcta higiene bucal

La salud bucal también es muy importante: nuestra boca es, naturalmente, un sitio donde se pueden acumular microbios que, si no hay una higiene correcta, puede llevar a daños en nuestras piezas dentales y encías, por ello, el cuidar los dientes desde pequeños es muy importante.

Debes tener presente que los especialistas recomiendan cepillarse los dientes al menos dos veces al día, por unos dos minutos. Lo ideal sería hacerlo después de cada comida principal (por lo que podría extenderse a tres o cuatro veces al día). El fin de esta práctica es barrer con los restos de los alimentos entre los dientes y eliminar así los microbios adheridos a los dientes que pueden dañarlos.

Así también, se aconseja que si se sabe que habrá sobremesa muy extensa o que no se podrán lavar los dientes inmediatamente después, hacerlo antes de la comida, ya que se reduce así la cantidad de microbios previa, y por ende, el ácido que éstos provocan.

Si bien se recomienda lavarse los dientes varias veces al día, una vez que no puede obviarse es antes de acostarse, ya que es durante el descanso cuando se produce menos saliva y los microbios proliferan y actúan más. La saliva es un agente de defensa natural en nuestra boca.

Otro punto a tener en cuenta es la forma en que se deben cepillar los dientes, la manera correcta consiste en "barrer", y no en "fregar, es decir, se debe mover el cepillo de arriba hasta abajo, de la encía al borde libre del diente, y no de un lado a otro, como si fregáramos. De este modo, se aseguran dos cosas: una, no llevar sólo los microbios de un lado a otro, y dos, no comprometer las encías.

Vale aclarar que de arriba hacia abajo se deberán cepillar los dientes de la mandíbula superior, mientras que los de la inferior, por el contrario, de abajo hacia arriba.  Además, no olvides limpiar todas las superficies (cara exterior e interior de los dientes), los espacios interdentales y la lengua, donde también puede haber microbios que den mal aliento.

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