Condropatía rotuliana, consejos para convivir con ella

Pierna con condropatía rotuliana

Una de las peores pesadillas de cualquier deportista es padecer condropatía rotuliana. Esta dolencia tan conocida entre los runners afecta a la rodilla. Como ya sabéis, la rodilla es la parte más importante del cuerpo, porque es la que soporta todo el peso al mismo tiempo que nos ayuda a movernos. Sentir dolor en esa zona provoca una gran limitación en el día a día y desespera porque no importa qué postura adoptemos, sigue doliendo y provocando molestias.

La condropatía rotuliana puede aparecer por un golpe o un mal gesto. La gran mayoría de pacientes de esta afección declara que primero sienten un gran crujido en la pierna y acto seguido aparece ese dolor punzante y continuo en la pierna, haciendo que gestos tan simples como caminar o subir una escalera resulten difíciles porque no se puede doblar la rodilla. Ese gesto provoca que el cartílago articular situado en la parte posterior de la rodilla se ablande o se endurezca tanto que provoca el dolor intenso en toda la rodilla y la dificultad para moverla. Una vez que aparece este dolor es difícil aliviarlo y la recuperación puede ser muy, larga aunque hay algunos pequeños trucos para lograr que sea más llevadera.

Uso de rodilleras para la condropatía rotuliana

Esta banda de goma que comprime la zona es una gran aliada, sobre todo de cara a evitar que hagamos gestos bruscos que afecten aún más a la condición de nuestra rodilla. No todas las rodilleras nos aliviarán el dolor. Por eso hay que utilizar una que comprima desde la parte superior de la rodilla y que baje varios centímetros por debajo de ésta… si llega hasta la mitad de la pierna mejor. Hay que comprar una rodillera que se adapte a vuestro cuerpo y que no comprima en exceso, o lo único que lograremos es que el dolor por culpa de la presión sea intenso. También estaríamos cortando la circulación de sangre en la zona. Eso nos lleva a tener que advertir, también, que el uso de rodilleras debe ser exclusivamente para los momentos en los que estamos despiertos. Dormir con una rodillera es totalmente desaconsejable. Pensad que aunque comprima poco, la circulación sanguínea se ve afectada.

Elevar la pierna

Muchas veces la condropatía rotuliana, también conocida como condromalacia patelar, provoca hinchazón en la rodilla. Eso junto con el dolor intenso hace que nuestros movimientos se limiten de forma considerable. Por eso se recomienda elevar la pierna afectada y mantenerla en alto cada vez que descansamos. Si nos sentamos en el sofá podemos utilizar una silla o una mesa auxiliar para mantener la extremidad en alto y mientras dormimos podemos acomodarnos un par de cojines o almohadones bajo la pierna. Siempre debéis buscar comodidad, así que si tener la pierna en alto os molesta bajad un poco la altura hasta que no sintáis molestia alguna. No olvidéis que provocar tensión en la zona o forzarla es algo negativo y hará que la recuperación sea más lenta y dolorosa.

A esta práctica se le puede añadir pequeñas sesiones de frío en la zona. Con un poco de hielo envuelto en un trapo grueso podemos aplicar frío localizado en la rodilla y ayudar a que la hinchazón disminuya al tiempo que nos ayuda a aliviar un poco el dolor. Recordad que no podéis aplicar el hielo directamente sobre la piel o podríais quemaros. Esta práctica se recomienda que no dure más de 10 minutos y limitarla a 2 o 3 veces al día.

Hacer ejercicio que no fuerce la rodilla

Es difícil encontrar un deporte que implique movimiento y que la rodilla no se vea afectada. En el caso de pacientes con esta enfermedad en la rodilla el deporte que todo médico recomienda es el ciclismo. El movimiento de pedalear hace que toda la fuerza recaiga en los muslos y pierna, dejando la rodilla libre de cualquier tipo de tensión. Si practicamos deporte de forma habitual tras la lesión, aparte de mantener la condición física, haremos que nuestros muslos se desarrollen. Por tanto, de forma natural, nuestro cuerpo cargará todo su peso en estas, liberando así a las rodillas de ser las que llevan toda la carga.

Como es de esperar, no es recomendable agarrar la bicicleta y salir a la calle o al campo si tenemos una lesión grave en la rodilla por culpa de la condropatía rotuliana. Por eso es beneficioso hacer este tipo de ejercicios con una bicicleta fija y una vez estamos recuperados seguir practicando el deporte y dar paseos en bicicleta si lo deseamos. Pero nunca olvidéis que no debéis forzar la rodilla. Ante la primera molestia o sensación de presión en la rodilla debéis deteneros o lo único que conseguiréis es que después resulte casi imposible dar un paso sin sentir un gran dolor.

Foto: Tim Evanson

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