¿Cómo tratar la esteatosis hepática?

Mujer con esteatosis hepática

La esteatosis hepática o también conocida como hígado graso es una dolencia que afecta a hombres y mujeres por igual, sin importar su edad o su condición física, ya que su origen se encuentra siempre en unos malos hábitos. Existen dos tipos de esteatosis hepática, la producida por el alcohol y la que tiene su raíz en la mala alimentación, pero en ambos casos si no se trata a tiempo puede derivar en fallo hepático, haciendo que el hígado deje de funcionar y la única solución posible para sobrevivir de esta dolencia sea un trasplante urgente.

Todo puede ocurrir por culpa de llevar una vida con hábitos poco saludables. No olvidéis que se puede consumir de todo, pero siempre con moderación. Si vamos a los extremos de consumir a diario muchas grasas o padecer problemas relacionados con el alcohol, la aparición de enfermedades relacionadas con el hígado crecerá de forma astronómica.

Esteatosis hepática, señales para su prevención

Los síntomas de la esteatosis hepática son muy evidentes, pero se pueden confundir con otras dolencias, puesto que su cuadro clínico es tan común como padecer dolores abdominales, diarreas, vómitos, gran pérdida de peso o incluso somnolencia. En caso de que el origen del hígado graso sea por culpa del alcohol se le añade rojez en el rostro y ojos, temblores en extremidades, excitación y el cuerpo desprende un fuerte hedor a alcohol. Estos síntomas se pueden confundir con los primeros efectos que sufre el cuerpo cuando decidimos dejar de ingerir alcohol en grandes dosis como estaba acostumbrado.

Como veis, puede resultar difícil diagnosticar a la primera esta enfermedad que puede poner en peligro la vida si no se trata a tiempo. Pero con un simple análisis de sangre es fácil descubrir que los niveles de triglicéridos están por las nubes, los mismos que provocan esta dolencia. Así que si sentís este tipo de molestias en el hígado durante más de 72 horas no lo dejéis pasar pensando que es una simple gastroenteritis. Os recomendamos ir automáticamente a vuestro especialista para contarle lo que os ocurre y que éste de los pasos pertinentes para encontrar el origen del malestar.

Tratamiento a seguir

Aunque padecer hígado graso al principio puede parecer algo fatídico, si se diagnostica a tiempo es fácil corregirlo sin necesidad de sufrir de llegar a extremos en los que sea necesario un trasplante de hígado. Los primeros pasos para tratar este problema en el hígado incluyen suministrar una medicación especial que ayude al cuerpo a combatir los triglicéridos y a su vez normalice los niveles de transaminasas que se presentan en sangre. También hay que hacer cambios de hábitos en el día a día para que esta medicación haga total efecto.

Esteatosis hepática sin alcohol

Estos hábitos incluyen dejar de consumir alcohol, como es evidente, si el origen de esta enfermedad es una alcoholemia no tratada. Y, en general, cambiar los hábitos alimenticios, eliminando las grasas, la comida rápida, las carnes rojas o la casquería de la dieta. Puede resultar difícil cambiar estos hábitos alimenticios, pero no solo es necesario para un correcto funcionamiento del hígado, también es importante a  la hora de adelgazar o de regular la diabetes. Teniendo en cuenta que muchos pacientes presentan diabetes tipo II u obesidad, los cuales son el origen de esta dolencia, es algo a recordar. Pensad que replantearse la dieta ayuda en todos los aspectos para que el cuerpo vuelva a funcionar de forma correcta a la vez que ganamos en salud.

Alimentos prohibidos

Fuera el alcohol. El consumo de estas bebidas en altas dosis es malo para el hígado porque este no logra filtrar todo el alcohol que ingerimos y por eso pueden ocurrir intoxicaciones e incluso un coma etílico por no poder soportar todo el alcohol ingerido. Así que el primer paso es alejarse de toda bebida alcohólica y sustituirla por bebidas con cero alcohol ingeridas de forma esporádica, como si de un refresco se tratara.

Aunque la casquería y las carnes rojas son ricas en vitaminas, nutrientes y minerales, es mejor eliminarlas por completo de la dieta porque contienen muchas grasas y son fuente de colesterol. Estas carnes siempre se pueden sustituir por carnes blancas, como por ejemplo el pollo o el pavo. También se pueden encontrar sustitutos en el pescado magro, incluyéndose mariscos, crustáceos o pescados del estilo del lenguado o el bacalao.

El tipo de preparación del alimento también puede afectar al hígado. Como es evidente, hay que reducir grasas y buscar una manera de bajar esa masa corporal ubicada en el abdomen. Por eso hay que eliminar todo el aceite de más que empleamos en nuestros alimentos. Dejamos de consumir fritos y de pochar las verduras o cualquier cosa que resulte muy grasosa. Podéis sustituir este tipo de preparación por una más saludable como pasar todo a la plancha, asarlo en el horno o incluso cocerlo en una vaporera con unas cuantas especies. Así estaréis luchando con mucha eficiencia contra la esteatosis hepática y podréis lograr sentiros mejor.

Foto: Mishio

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz