¿Cómo hacer un masaje perineal?

Masaje perineal en embarazada

Cualquier especialista o persona cabal os dirá siempre lo mismo: un masaje solo puede darlo un especialista. No es porque los hagan mejor o porque conocen a uno y quieren ayudarle con su negocio, es por el hecho de que un masaje mal hecho puede causar dolores intensos o incluso lesiones. No obstante, hay excepciones. Hoy hablaremos del masaje perineal, uno de los pocos para el cual no hace falta la ayuda de especialistas y que solo puede hacérselo la propia mujer o como mucho su pareja… por el pudor que muchas embarazadas sienten en el momento de hacerse un masaje en esta zona del cuerpo.

Esta práctica se hace cuando el estado de gestación es avanzado y es un ejercicio más de las clases de preparto, enfocado sobre todo a las madres primerizas que no saben cuál es la sensación de ponerse de parto. Pero eso no quiere decir que una madre con más hijos no pueda hacerlo. Es más, es recomendable también, porque masajear esta zona relaja y da elasticidad al perineo, haciendo así que sea mucho más difícil sufrir problemas en la zona a la hora del parto, evitando lesiones o incluso que sea necesario hacer una pequeña incisión en la vagina para facilitar la salida del bebé.

¿Qué es un masaje perineal?

Este tipo de masaje en el periné consta de ejercicios de estiramiento para ayudar a que la zona del perineo y las paredes de la vagina ganen elasticidad con el objetivo de ir preparándose así para el momento del parto. Al ser una zona tan íntima muchas mujeres no permiten que ni su pareja esté presente durante el rato que dura el masaje. Otras en cambio las hacen partícipes. Una u otra opción es aceptable, aunque la segunda ayuda a crear vínculos más fuertes con el padre, quien está tan nervioso como la futura mamá o incluso más. Por eso la idea de hacer estos masajes en pareja pueden ser un momento muy íntimo y de unión.

Aunque el masaje perineal se hace con los dedos, hay una variación que todas las parejas practican sin darse cuenta de que así están ayudando a su perineo a tornarse más flexible. Se trata de hacer el amor, tan simple como eso. Mediante el acto sexual los músculos de la vagina se contraen y dilatan, llevando a cabo un movimiento similar al del masaje perineal, pero sin ser tan exagerado o fuerte.

¿Cuándo hacerlo?

Esto depende de cada mujer. Hay mujeres que lo hacen en la mitad del embarazo, otras en la semana 31 y chicas que prefieren esperar antes de las 4 últimas semanas de gestación. No importa cuándo se empiece a hacer porque el resultado va a ser el mismo. Eso quiere decir que por muchos masajes que se le aplique la vagina puede ganar un tope de elasticidad y de allí no es posible que mejore más. Así que eliminad de la cabeza la idea de que podréis conseguir un parto sin dolor si ejercitáis y hacéis masajes en masajes en el suelo pélvico sin parar. El dolor es un paso inevitable y muy importante en el momento de dar a luz.

¿Qué necesito para hacerlo?

Muy sencillo: comodidad y tranquilidad. Todos los masajes se tienen que dar en un lugar donde os sintáis cómodas y más en una zona tan íntima como lo es la vagina. Los objetos que se necesiten varían según quién da el masaje. Si lo hacéis en solitario tan solo necesitaréis un espejo para ver los movimientos que estáis aplicando sobre la vagina. Si es en pareja tendréis que relajaros y tener una comunicación continua y fluida con esta persona.

Los masajes en el perineo se puede hacer en cuclillas, ayudándose de la pared para apoyarse y no caerse. También es posible hacerlos tumbados en la cama siempre y cuando tengamos las piernas flexionadas. Es todo cuestión de gustos y de comodidad. Tras encontrar el sitio ideal es importante utilizar un poco de crema y ponerse con la tarea, la cual puede hacerse todos los días durante 5 o 10 minutos o en diferentes días, pero siempre de forma continua.

¿Cómo lo hacemos?

Todo depende de quién lo haga. Si es vuestra pareja tiene que ayudarse del dedo índice y corazón, mientras que si sois vosotras tendréis que utilizad los pulgares. Para este útil masaje en el periné debéis introducir los dedos de 4 a 5 centímetros en el interior de la vagina y hacer el movimiento de gancho hacia un lado, formando como se dice coloquialmente una letra U. Hay que tirar y mantener el movimiento hasta que empecemos a sentir un poco de dolor o quemazón en la zona. Tras ello debemos relajar y mover los dedos a la zona contraria. El masaje perineal concluye una vez hemos estirado todas las zonas de la pared vaginal, desde los laterales hasta el ano. Solo así podremos saber cuál es la sensación de estar dando a luz e iremos más preparadas para el momento de la verdad.

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