Comer por la noche: recomendaciones a seguir

Vaso de leche

Comer por la noche se ha transformado en un habitual tema de debate entre especialistas en nutrición y científicos. Hay quien opina que se trata de una de las peores acciones por las que podemos optar, mientras que otras personas lo defienden como un método adecuado y beneficioso para el organismo. En lo que sí coinciden todos los especialistas es en que hay una serie de alimentos que se pueden tolerar, mientras que otros deberían estar absolutamente prohibidos. Algunos los sacamos de nuestra cabeza por simple sentido común (nadie va a pensar en comerse una hamburguesa de 200 gramos a la 1 de la madrugada), mientras que otros no está mal que alguien nos los especifique de vez en cuando y que así podamos evitar hábitos poco saludables.

Comer por la noche sin consecuencias

Es inevitable que comer de noche tenga alguna consecuencia, pero lo cierto es que aquellas personas que se cierran a esta idea de manera obtusa no están siendo realistas. Todos nos hemos visto en alguna ocasión en la cual no hemos podido contener el hambre. La situación nos sonará muy familiar: hace dos horas que cenamos y estamos viendo la televisión. No tenemos sueño y no queremos irnos a la cama, porque deseamos seguir con la sesión de nuestra serie favorita. Aún así, nuestro estómago ruge más fuerte que Simba en El Rey León y necesitamos comer algo. No tenemos mucho margen para pensar, así que nuestro cuerpo nos envía señales claras sobre lo que quiere. Todo es instintivo, aunque dicen los estudiosos que se puede explicar lo que ocurre con facilidad.

El organismo ha tenido un día duro, una jornada en la que reconoce haber hecho un gran esfuerzo y estar necesitado de algo que le motive, como volver a cenar. Dicho de otra forma: merece una recompensa. Eso nos llega a nosotros como una señal de que busquemos patatas fritas o algún dulce. Algo que, en general, tiene un aporte calórico importante. No deberíamos comerlo, pero… el estómago y la mente mandan, porque somos un poco débiles. Nos lo comemos y nos quedamos saciados hasta acabar la serie e irnos a la cama. No es que sea el fin del mundo por picar antes de dormir, pero no deberíamos habernos excedido tanto. En su lugar habría que haber optado por algo más sano.

Comer sí, ¿pero el qué?

Como decíamos antes, hay científicos que han llegado a la conclusión de que podemos comer antes de dormir sin que tengamos que sentirnos como un trapo por hacerlo. Los beneficios al día siguiente son significativos. Por la mañana no tendremos tanta hambre, nuestros músculos tendrán un punto de apoyo para desarrollarse con una mayor facilidad y el metabolismo se estimulará con mucha más eficacia. Si sois de los que hacen deporte el comer algo antes de la cama también os permitirá que el cuerpo tenga un poco más de fuerza y que el proceso de recuperación no sea tan pesado (porque todos sabemos cómo estamos por la noche después de un día de gimnasio…).

Comer por la noche

Dicho esto, habiendo confirmado que no hay nadie que nos vaya a impedir picar algo de noche, hagamos recuento de qué deberíamos picar. Ya podéis ir olvidando las patatas fritas, porque no molan nada. ¿Os habéis fijado alguna vez en el cuadro informativo de calorías que contienen? Son absolutamente locas. En lugar de ello optemos por algo más sano y engañemos un poco al cerebro diciéndole que eso también está muy rico (y lo está, tampoco penséis lo contrario). Una de nuestras recomendaciones es el vaso de leche, como si fuéramos niños pequeños a los que su madre le daba uno para que se durmiera mejor. Lo único que precisamos es que la leche es mejor si es desnatada, para que sea más sana y digerible.

Si nos decís que queréis comer algo sólido, porque a veces de noche lo que necesitamos es masticar, os recomendamos haceros un sándwich mixto, pero sin el pan. Y no nos digáis que entonces no tiene nada de sándwich, porque nos enfadamos. Tampoco puede ser mucha cantidad, no nos seáis exagerados. Comeros un poquito de pavo con un trocito de queso, lo suficiente para que vuestra mandíbula se ponga en marcha y que el organismo se calme mientras os lo estáis comiendo. Lógicamente, que no falte el agua y si lo preferís hay algunas bebidas que podéis beber por la noche sin ningún tipo de remordimiento (otro día profundizaremos más en ello). Por lo pronto comenzad con el agua, porque es lo más sano y fácil, y seguro que no ingerís la cantidad de agua recomendable a lo largo del día.

De esta manera os habréis quedado satisfechos y entenderéis que comer por la noche no tiene que significar daros un atracón de todo lo que encontréis por la cocina, pero tampoco significa que debáis sufrir por si el estómago os duele del hambre que estáis pasando. Como de costumbre, os decimos que en el equilibrio está el secreto de la vida.

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Acerca de Flor Milano

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