Comer en vacaciones, consejos muy valiosos

Comer en vacaciones

Uno de los principales retos cuando llega el verano es comer en vacaciones. Porque nos conocemos y somos fuertes a la hora de resistirnos a ciertas cosas, pero al viajar a nuevos destinos nos solemos descontrolar un poco. Lo exótico de nuestro destino, la originalidad de los platos y las recetas, la curiosidad… hay muchos factores que pueden llevar a que nos pasemos de comer ciertas cosas de las que no deberíamos abusar. Para que esto no ocurra es imprescindible que nos sepamos controlar y que tengamos algunas ideas en mente, puesto que no queremos volver a casa después de las vacaciones y ver que hemos engordado.

Comer en vacaciones, una tentación

Os diríamos que os fuerais de vacaciones al lugar donde tengan la peor comida del mundo, pero tampoco sería un consejo demasiado sabio. Tenemos que intentar aprender a dominarnos y evitar pasarnos con las cantidades, porque no siempre vamos a visitar países en los que la comida no sea buena. La comida es una tentación, sobre todo si nos gustan los dulces o si somos personas que no tienen ningún reparto en comer ciertas cosas que son más calóricas y grasientas de lo debido. Como buena tentación hay que mantenerla controlada y luchar contra ella en nuestro propio terreno, sin excedernos en ningún momento.

Una de las pautas de nuestra resistencia ante la tentación es recordar que cuando cruzamos cierta línea ya no hay marcha atrás. Es decir, podemos estar 3 días resistiéndonos a ciertas prácticas alimentarias y el cuarto día decir “por una vez no pasará nada”. Pero sí que pasará, porque al día siguiente ya no seremos tan fuertes y que acabemos repitiendo eso malo que hicimos será bastante más fácil de lo que podamos imaginar. En cuanto nos descuidemos estaremos comiendo cosas que no deberíamos de forma frecuente. Y todo eso después hay que quemarlo, así que confiar cuando os decimos que deberíamos tener todos un poco de autocontrol.

Alerta desde el primer momento

Cuando viajamos tenemos cierta sensación de “hasta que no llegue a mi destino todo esto no cuenta, ni es real”. Eso nos lleva a que invirtamos nuestro tiempo en los aeropuertos de manera poco productiva para nuestro organismo. La dieta de verano que hayamos decidido comenzar se puede ir al traste si en el aeropuerto nos saltamos todas nuestras reglas solo por calmar los nervios ante la presión de bajar en avión. Si por algo se caracterizan los aeropuertos es por tener demasiadas tiendas, muchas pastelerías y restaurantes de comida rápida en los que no se piensa precisamente en que mantengamos la línea. Este es un primer obstáculo al cual debemos enfrentarnos para que luego, una vez llegado al destino, no cometamos ningún error con lo que comemos.

Bufé en vacaciones

Mucho ojo en el bufé

Una gran cantidad de los hoteles en los que nos alojamos tienen bufé libre para desayunar o incluso para comer. No os vamos a decir que no sea una buena idea, porque podréis comer exactamente el tipo de plato que os guste, pero los bufé los carga el diablo. El poder coger toda la comida que queramos, todos los postres que nos apetezca y todo sin ningún tipo de límite puede hacer que os encontréis con que a las 10 de la mañana ya estáis tan llenos que no podéis ni siquiera dar un paso. En lugar de esto lo que deberéis hacer es equilibrar vuestras comidas, sobre todo el desayuno, porque será la ingesta que se ocupe de proporcionaros suficiente energía para afrontar el día de turismo que seguro que estáis pensando en llevar a cabo.

Y por supuesto, no penséis que podéis asaltar el mini-bar de la habitación con libertad para comer durante las vacaciones. Nuestra recomendación es que lo cerréis con llave y que devolváis la llave a recepción para así no tener ningún tipo de tentación. Porque en los mini-bar solemos encontrar snacks, como cacahuetes o maíz, chocolatinas y otros productos similares que aportan mucha azúcar y calorías con las que vuestro cuerpo no hará buenas migas.

Hay que comer bien

El día tiene que comenzar con un buen desayuno como hemos mencionado, pero con el paso de las horas también tenéis que intentar introducir el resto de comidas de forma saludable. No podéis pasaros siete horas sin comer nada y luego pensar que va a ser sano comer de golpe mucho más de lo que deberíais. Hay que comer en su momento justo y hacerlo con unas dietas y menús que sean variados y que le aporten a nuestro organismo aquello que necesita. Si lo hacemos al revés y nos olvidamos de comer, lo que estará ocurriendo es que afectaremos mucho al cuerpo. Comer en vacaciones de manera saludable debería ser obligatorio para evitar incidentes y problemas relacionados, algo que se puede evitar, por suerte, de forma muy sencilla si comemos con equilibrio y lo hacemos en las horas adecuadas.

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Acerca de Flor Milano

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