Cocción del trigo

Cocer el trigo

El trigo ha sido protagonista de varias publicaciones que hemos realizado con anterioridad en las que os hemos informado de prácticamente todo lo que debéis saber sobre este conjunto de reales. Decimos “prácticamente todo”, porque todavía nos quedaba hablar de la cocción del trigo, los procesos de preparación de cada una de sus variantes para que podáis comenzar a cocinar sin ningún tipo de obstáculo. Hoy ajustaremos cuentas y os enseñaremos a cocer las tres variantes principales: trigo candeal, trigo sarraceno y trigo burdeol. Una vez acabéis de leer estaréis preparados para cocinar cualquiera de estas versiones y veréis que existen grandes recetas de las que vais a poder comenzar a sacar partido.

Cocción del trigo candeal

Uno de los grandes motivos por los que el trigo candeal se ha hecho tan popular es porque resulta muy digestivo, más que otros tipos de trigo. Se comercializa en multitud de tiendas donde se fomenta la vida sana y apreciaréis que el aspecto es un poco más grueso y duro en sus granos que los demás tipos de trigo. Si lo utilizáis para cocinar la gran selección de posibilidades que se abre ante vosotros os encantará. El principal motivo de ello es que resulta muy útil en multitud de recetas. Por ejemplo, es bueno para preparar risottos, con unos resultados con los que aplaudiría hasta el chef más exigente del país. También hace un buen papel si lo utilizamos en sopas o pasta.

El primer paso para la cocción de este trigo se encuentra en el lavado. El proceso de lavado debe ser exhaustivo, puesto que este trigo incluye mucho polvillo que nos tenemos que esmerar en que desaparezca. Después lo que deberemos hacer será dejarlo en remojo durante un periodo que durará entre seis y ocho horas en el mayor de los casos. Como es un periodo bastante largo lo más idóneo es que toméis la costumbre de ponerlo en remojo por la noche y que después, por la mañana, cuando os levantéis, le quitéis el agua. Ya sabéis que dejar en remojo de noche siempre acaba siendo la mejor técnica a la hora de hacer estos pasos en la cocina.

Cuando ya le hayamos quitado el agua lo pondremos a hervir y lo dejaremos durante alrededor de dos horas. Os tendréis que asegurar de que el trigo ha quedado cocinado tal y como queríais, pero no suele ser un problema si esperamos el tiempo suficiente y dejamos el fuego al mínimo. Hay personas que prefieren cocinarlo durante 20 minutos a la mayor fuerza del fuego, pero nosotros os recomendamos que lo hagáis durante dos horas con calma.

Trigo sarraceno

Como ya sabéis, el trigo sarraceno es el que dura más tiempo hasta que se produce su digestión y el que satisface a un nivel mayor. También es, de manera relacionada, el trigo más enérgico de todos, proporcionando al organismo un gran valor que puede ayudar incluso a superar problemas frecuentes en las personas como el cansancio. No tiene gluten, tiene una gran cantidad de vitamina B y E, y también cuenta con mucha proteína vegetal. Además, cuenta con otros beneficios para la salud que le proporcionan una gran relevancia para que confiemos en él como uno de los ingredientes en nuestra rutina alimentaria.

¿Pero cómo se cuece el trigo? Comenzamos con el mismo proceso que con el trigo candeal: lavándolo para asegurarnos de que todas las impurezas que ha traído en el envase desaparezcan y que ya no haya polvillo a su alrededor. Después tenemos que repetir también el proceso de dejar el trigo en remojo. Hay distintas opiniones sobre si el trigo sarraceno necesita tanto el paso de dejarlo en remojo o no. Depende de quién os proporcione la receta. En nuestro caso os recomendamos que hagáis pruebas para llegar a la conclusión de cuál es el resultado que os convence más. Si lo dejáis en remojo aseguraros de que nunca son más de seis horas.

Hay que decir que el trigo sarraceno es bastante peliagudo en cuanto a su preparación. El principal motivo es que hay que calcular muy bien las medidas. Tendremos que poner dos tazas de este trigo por cada tres tazas de agua que hayamos puesto. Luego dejamos que el agua hierva con sal y cuando ya esté lista ponemos el trigo. El principal factor que debemos recordar es que si ponemos el trigo sin que el agua esté hirviendo lo que provocaremos será que el grano se acabe separando y todo pase a tener una forma pastosa poco agradable. Por otro lado, las medidas son muy necesarias debido a que cuando ya hayáis comenzado no podréis poner agua de nuevo que no esté hirviendo, dado que eso estropearía la cocción. Una vez esté el trigo en el agua habrá que esperar unos 20 minutos con el fuego bajo.

Trigo burgol

Terminamos con el trigo burgol, que viene precocido, lo que demuestra que no siempre es necesario cocer trigo antes de consumirlo. Lo que sí es imprescindible en todos los casos es dejarlo en remojo. Las medidas son importantes para que el alimento no se eche a perder. En este caso deberemos poner una taza de trigo brugol por cada tres tazas de agua que hayamos puesto en el recipiente. Tendremos que dejar que esté en remojo a lo largo de un periodo de 20 minutos. Luego tendremos la opción de ponerlo al fuego durante 10 minutos o comerlo tal cual dependiendo de nuestras preferencias.

Y con estos tres tipos de guía ya estaréis preparados para dominar la cocción del trigo, la cual como se puede ver, varía dependiendo de cada uno de los estilos de materia prima que podemos encontrar en el mercado. Os animamos a probar los tres y ver así cuál preferís.

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