Cintas de correr, recomendaciones para su uso

Cinta de correr

Si sois de los que vais al gimnasio o lo habéis hecho en alguna ocasión seguro que reconocéis sin ningún tipo de problemas las cintas de correr. Es el tipo de máquina más habitual y el que atrae a los curiosos que comienzan en el gimnasio pero a los que les imponen demasiado respeto las otras máquinas. Al fin y al cabo podemos pensar que “solo se trata de correr”. Pero lo cierto es que es importante tener en cuenta una serie de factores que nos llevarán a que utilicemos estas máquinas de manera adecuada y que así no nos estemos arriesgando a sufrir algún tipo de lesión indeseada.

Cintas de correr, misterios desvelados

También conocidas como treadmill, estas máquinas pueden ser sistemas ideales para hacer deporte, pero no nos tenemos que confiar mientras las estamos usando. El motivo es que se puede dar lugar a multitud de situaciones en las que nos veamos afectados. Por ejemplo, si hemos empezado a usar la máquina y lo que hacemos es tener el cuello estirado hacia una dirección distinta al frente para ver la televisión, estaremos cometiendo un error. ¿No te habías planteado por qué la mayoría de estas máquinas incluyen su propia pantalla en ellas? Es porque no es nada aconsejable que de dirijamos nuestra mirada hacia otros lugares, dado que pueden producirnos muchas consecuencias. Por ejemplo, podríamos sufrir dolores en el cuello, perder el equilibrio o notar cómo la ingesta de oxígeno se comienza a producir de una manera irregular. Por lo tanto, cambiémonos de máquina si la que estamos usando no tiene televisión, porque será algo fundamental si la necesitamos para entretenernos.

¿Qué hacer mientras corremos?

Explorando un poco más allá lo dicho en el párrafo anterior tenemos que remarcar la importancia de ser conscientes respecto al ejercicio que estamos realizando. Al correr nos movemos de una manera activa y no podemos pretender hacer cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. Hay opciones recomendables que son fácilmente apreciables. Por ejemplo, está muy bien visto que miremos la televisión que tiene la propia máquina. Además, los modelos más avanzados cuentan con todo tipo de funciones añadidas. Nos permiten conectarnos a Internet, ver vídeos de gatitos en YouTube o incluso cargar juegos sencillos como el Solitario. Son funciones rápidas y poco exigentes que podemos afrontar mientras corremos.

Lo que no podemos hacer mientras estamos realizando este ejercicio es sujetar un libro de cientos de páginas, como por ejemplo una de las entregas de Juego de Tronos. Eso implicaría que el cuerpo estaría realizando un esfuerzo innecesario y poco adecuado en ese momento en el cual no se os pide que hagáis ningún gesto añadido. Tampoco debéis sujetar un tablet porque puede afectara a vuestra postura e incluso a la concentración. Aunque sabemos que sois multitarea y que os encanta hacer varias cosas a la vez, no siempre es la mejor recomendación. Hay quienes que incluso recomiendan que en la televisión no veamos programas que sean demasiado absorbentes. Puedes ver un concurso de televisión, pero no una película que requiera de ti el mayor nivel de concentración. El motivo es porque no podemos olvidarnos de que estamos en el gimnasio para hacer deporte y no para realizar otras acciones, por lo que hay que ofrecerle toda la atención a lo que de verdad lo merece en ese momento.

Correr en gimnasio

No repitas la misma rutina siempre

Otro problema de quienes usan las máquinas para correr es que siempre hacen lo mismo. Llegan al gimnasio, se suben en una, inician su rutina y la repiten una y otra vez bajo los mismos parámetros. Esto es algo que debemos intentar evitar por todos los medios, puesto que llegará un momento en el cual ya no seamos productivos. Lo que pasará es que habremos acostumbrado al cuerpo y este dejará de beneficiarse como lo hacía originariamente. Para que esto no ocurra simplemente hay que variar un poco el ejercicio, tan poco que veréis que es algo muy fácil. Os recomendamos que variéis la intensidad del ritmo de carrera que llevéis y que alteréis las distancias a recorrer. Ya no es necesario que pienses “tengo que correr 30 minutos”. Prueba a correr 15 minutos en una sesión y 25 en otra, hazlo con distintos niveles de carrera y hasta altera el volumen de la inclinación que te proporciona la máquina para que la experiencia sea un poco diferente.

Y nunca olvides lo siguiente

Primero: no empieces ni acabes la sesión de máquina de correr sin una buena dosis de estiramientos. Lo repetimos siempre, pero lo hacemos porque sabemos que luego hay muchas personas que se olvidan de hacerlo. Los estiramientos os ayudarán a que no tengáis problemas, lesiones y a que el cansancio después del deporte sea menor.

Por otro lado, recomendamos que no os agarréis al manillar que tienen estas cintas de correr. Esta parte de las treadmill son más una sujeción de seguridad, por si sentimos que nos caemos, que algo que esté ahí para que lo agarremos de manera constante. Si lo hacemos va a parecer más que estamos en una bicicleta estática que en una máquina de correr. Hay que quitarse el mal vicio de agarrarla porque lo que ocurre es que le estamos liberando al cuerpo de cierta presión y esfuerzo que necesita para que el ejercicio sea el correcto.

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Acerca de Flor Milano

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