Cigarrillo electrónico: resultados de estudio entre los españoles

Hombre con cigarrillo electrónico

¿Qué opinan los españoles del cigarrillo electrónico? Con anterioridad hemos hablado de este tipo de costumbre, que se convierte en la alternativa de moda para el tabaco tradicional. Y como seguro que sabéis, hemos llegado a la conclusión de que no es un sistema tan nocivo como el tabaco aunque tenga ciertos inconvenientes (como los que tiene la ingesta de determinadas comidas o prácticas alimentarias en general). ¿Pero están los españoles en general en nuestra onda o piensan distinto? El conocido Barómetro Sanitario 2015, que ha sido publicado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en colaboración con el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), desvela información crucial que nos ayuda a responder a esta pregunta.

Cigarrillo electrónico: la opinión de los españoles

Los datos que reúne este estudio corresponden a más de 7000 encuestas que se realizaron en el pasado año 2015 entre distintos grupos de población. El objetivo era dar respuesta a si existe todavía un boom del vapeo o si existe una imagen negativa hacia este tipo de práctica. Y lo que se descubre no es demasiado positivo para esta industria, que se encuentra ante un muro bastante difícil de superar para expandir su presencia entre los españoles. Los datos son muy concretos: un 48% de los españoles cree que el cigarrillo electrónico puede suponer un riesgo para la salud y esto es lo que les mantiene alejado de su utilización.

Del total tenemos un 48% que opina que esta práctica es negativa y solo un 17,4% cree que es buena, quedando un gran volumen de personas que no lo acaban de tener claro. No es una buena proporción, ni mucho menos. Por otro lado, hay un 21,2% de los encuestados que reconoce estar de acuerdo con la afirmación de que este sistema puede ayudar a reducir la dependencia del tabaco tradicional. Pero en contraposición a esto, un 52% cree que no aporta nada para abandonar la práctica de fumar. Y por si esto fuera poco, para añadir más leña al fuego el informe desvela que hay un 25,2% de los encuestados que no tienen ningún tipo de conocimiento sobre los beneficios que puede tener el uso del cigarrillo electrónico. Además, un 33,5% dice que tampoco conoce los riesgos que implica esta práctica.

Desconocimiento global

En general lo que apreciamos es un desconocimiento global sobre la práctica del uso del cigarrillo electrónico. En pocos años la sociedad española ha cambiado mucho respecto a este tipo de idea. Lo que comenzó como un boom al que una gran parte de los fumadores se aficionaron ha ido perdiendo interés y pasando a segundo plano. En la actualidad el estudio desvela que hay poco más de 200 mil personas que fuman con el sistema del vapeo, algo que resulta trágico para el mercado, puesto que en su momento de origen la cifra era más del 70% superior. Esto explica porqué hay tantos negocios que se forjaron alrededor de la moda del cigarrillo electrónico que han cerrado sus puertas o que se han visto relegados a segundo plano con unos volúmenes de ventas muy inferiores a los que disfrutaron en el pasado.

Recambios para el cigarrillo electrónico

Lo que también desvela el estudio es que el mercado es consciente de la existencia del vapeo aunque no tenga ningún tipo de interés en ello. De las personas encuestadas hay un 87% que reconoce saber lo que es, por lo que el mal momento de este producto no se puede achacar a un desconocimiento extendido entre la población. Otro dato revelador es que el target principal del vapeo son jóvenes que se encuentran en un rango de edad comprendido entre 18 y 24 años. El grupo de edad que menos lo utiliza es el de mayor edad, puesto que en personas de más de 65 años no existe costumbre de utilizar el cigarrillo digital. El motivo es que, como todas las innovaciones, resulta más complicado introducirlo en la vida de personas que ya tienen sus costumbres arraigadas desde mucho tiempo atrás.

¿Debería producirse un cambio?

El vapeo ha sido sometido a largos estudios y los resultados no son concluyentes. Hay problemas derivados de su práctica, pero también ventajas importantes de su introducción en la vida de las personas que sufren dependencia del tabaco clásico. Estamos evitando la nicotina y sustancias que producen efectos nocivos en el organismo, aunque también tenemos contacto, en menor medida, con otras sustancias que no resultan beneficiosas. Por lo tanto, es comprensible que exista discrepancia entre los fumadores acerca de si el vapeo es una buena o mala elección.

Los españoles, eso sí, están demostrando que cada vez tienden más a abandonar la práctica del uso del cigarrillo electrónico. La moda ha pasado rápidamente y ha llegado a encontrarse con un muro que ha devuelto toda la popularidad al tabaco clásico. Pero mientras haya alguna persona que haya podido abandonar su dependencia del tabaco, ya sea con el vapeo o con cualquier otro tipo de técnica, no nos parecerá que ha sido una moda inútil.

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