Ciclismo y hemorroides: ¿vinculadas por una relación causa-efecto?


Las innumerables virtudes del deporte para el bienestar físico y psicológico han sido demostradas por numerosos estudios científicos: fortalece los músculos, el corazón y los pulmones y además protege el cuerpo de varias enfermedades. Por otro lado, las endorfinas producidas durante el ejercicio físico generan en el cerebro estímulos positivos y gratificantes. Otro aspecto positivo de la actividad física es la regularización del intestino y, con ello, la prevención del estreñimiento y otros problemas proctológicos (por ejemplo, las hemorroides) que muchas personas están sufriendo debido a estilos de vida no demasiado saludables.

Sin embargo, no todos los deportes son igual de “buenos” para el cuerpo, especialmente para las personas con predisposición a tener problemas de hemorroides: este es el caso del ciclismo, una disciplina muy popular en todo Europa. Hacer deporte habitualmente sobre el sillín de una bicicleta puede aportar grandes beneficios, pero si este ejercicio se practica a alta intensidad o de forma continuada, la salud proctológica puede verse afectada.

La posición que se adopta sobre la bicicleta, especialmente en el ciclismo de carretera, junto al intenso esfuerzo que se realiza, puede causar la inflamación de las venas de la parte inferior del abdomen y, por lo tanto, provocar el aumento del tamaño de los cojinetes hemorroidales. Es por esta razón que los ciclistas pueden sufrir los síntomas típicos de la enfermedad hemorroidal, es decir, sangrado, dolor, sensación de incomodidad e inflamación.

Pero atención: conviene indicar que hacer deporte sobre una bicicleta no es un desencadenante directo de la enfermedad hemorroidal, sino más bien un factor que aumenta el riesgo. En otras palabras, no se puede afirmar que quienes practican ciclismo acabarán padeciendo hemorroides, pero hay que tener en cuenta que, en personas que ya tienen una predisposición física a la enfermedad, la práctica de esta actividad deportiva puede acelerar la aparición o empeorar los síntomas.

Para minimizar los síntomas conviene llevar una dieta rica en fibra que favorezca la expulsión de las heces y su paso inocuo e indoloro por la zona afectada por las hemorroides. Además, se recomienda el uso de sillines ergonómicos y adecuadamente acolchados, con el fin de mejorar la comodidad mientras se pedalea.

Sin embargo, para quienes se dediquen al ciclismo a nivel de competición o lo hayan practicado durante años es posible que los problemas de hemorroides hayan llegado ya al “punto de no retorno”, es decir, a un prolapso de los cojinetes hemorroidales que haya dado

lugar a un descenso (temporal o permanente) de los mismos desde el canal anal. Mientras que en el pasado estos deportistas se veían obligados a reducir su actividad sobre el sillín o incluso a renunciar a ella, hoy en día los pronósticos para volver a realizar este deporte con total normalidad han aumentado considerablemente gracias al método THD Doppler.

El método THD Doppler permite hacer frente a la enfermedad hemorroidal con una intervención mínimamente invasiva y de corta duración, preservando a su vez los cojinetes hemorroidales. La operación, que se suele realizar en régimen de cirugía ambulatoria, permite regresar en un breve periodo de tiempo a la actividad cotidiana (y a la bicicleta) con una significativa mejora de la calidad de vida.

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