Cera de los oídos, consejos para quitarla bien

Cera de los oídos en bebé

Seguro que en más de una ocasión has decidido limpiarte la cera de los oídos porque da una sensación de suciedad que puede afectar a tu imagen de cara a los demás (entre otros muchos motivos). Hay personas que piensan que tener cera en los oídos no es propio de ser una persona muy limpia, aunque en este caso diremos que no todo es blanco o negro. Hay estudios que recomiendan que el canal auditivo no quede totalmente vacío de cerumen por haberlo extraído hacia el exterior. Por eso hoy os daremos consejos para quitarla bien, sin pasarnos de la raya.

Cera de los oídos, los bastoncillos

Para evitar la acumulación de cerumen en los oídos, uno de los utensilios más usados desde hace ya muchos años son los bastoncillos de algodón. Estos suelen encontrarse en la gran mayoría de los botiquines de los hogares. Lo que ocurre es que, la creencia habitual de las personas de utilizar estos bastoncillos para limpiar el cerumen es totalmente equivocada. Según la mayoría de los expertos en este campo de la medicina el hecho de utilizar estos diminutos palos de algodón puede ayudar a que sintamos cierto alivio si tenemos grandes cantidades de cerumen acumulado en el oído. Pero este bienestar será solo momentáneo porque en realidad utilizando los bastoncillos lo que estamos haciendo es empeorar la situación, llegando a ser incluso arriesgado.

Por lo tanto, es más que recomendable no usar los bastoncillos para limpiarnos la cera de los oídos, dado que en vez de quitarla y extraerla lo que hacemos es introducirla aún más en el interior del canal auditivo. Estos algodones empujan el cerumen hacia dentro del oído, pudiendo ser perjudicial para nosotros, ya que se pueden acumular grandes bolas de cerumen dentro del canal. Además, el problema también radica en que el afán de las personas por dejar muy limpios los oídos hace que en ocasiones, por falta de bastoncillos, utilicen otro tipo de cosas para lograr su objetivo. Hablamos así de rulos de papel o velas del oído, utensilios que no están preparados para eliminar el cerumen y que a la larga pueden traernos consecuencias aún más graves.

Cuidado con qué usamos

Según el Doctor Seth R. Schwartz, perteneciente a la Academia Americana de Otorrinolaringología, introducir en nuestros oídos cosas que se ajusten a él puede causarnos daños graves tanto en el canal auditivo como en el tímpano, daños que a veces pueden ser temporales pero en otras ocasiones incluso permanentes. Esto ocurre porque empujamos el cerumen hacia dentro y lo acumulamos en zonas que no están preparadas para ello.

Tanto Schwartz como otros expertos en la materia han explicado que no es ni mucho menos perjudicial tener cerumen en los oídos, puesto que este tiene su propia función dentro de nuestro cuerpo, ayudando a limpiar y proteger las orejas. En el proceso natural de limpieza, nuestro propio organismo hace las funciones necesarias para que la cera que sobre salga hacia el exterior para no acumularse. Lo que ocurre es sencillo: a través del movimiento de la mandíbula y del crecimiento de la piel en el canal auditivo se empuja el cerumen sobrante hacia fuera, limpiando así de manera natural el exceso de cera en los oídos.

Cera de los oídos bastoncillos

Finalmente el baño o las escamas hacen que se elimine por completo. Pero lo que hay que tener en cuenta es que el cerumen es una sustancia que produce nuestro propio cuerpo y que, como tal, tiene su función específica dentro del mismo. La cera de nuestros oídos evita que las pequeñas materias como la suciedad o el polvo entren directamente en el canal auditivo, ya que pueden afectarnos a la audición u ocasionar dolores o molestias dentro de esta zona.

¿Y si se complica la limpieza?

Pero ¿qué ocurre si el proceso de limpieza natural no funciona correctamente?. En ocasiones este proceso no logra realizar su cometido y pueden acumularse cantidades de cerumen dentro de nuestro oído, bloqueando de forma temporal el canal. Esto suele ocurrir tanto a niños como adultos, aunque la proporción es bastante baja, siendo los pequeños los que más sufren la acumulación de cera.

Los síntomas que podemos presentar al tener dentro del oído una mayor cantidad de cerumen de la debida pueden ser: picazón, dolor, pérdida de audición, olor fuerte, tos… entre otras. Si notas que estás sufriendo alguno de ellos es recomendable que acudas a un especialista, ya que estos te ayudarán de manera profesional a limpiarte los oídos, así como a utilizar los tratamientos adecuados para paliar el dolor.

En cualquier caso, los expertos aconsejan que no adoptemos malos hábitos a la hora de limpiar nuestros oídos. El cerumen no debe ser una indicación de suciedad, pues es una sustancia producida por nuestro cuerpo para proteger el canal auditivo. Como regla estándar, se recomienda que no introduzcamos objetos más pequeños del tamaño de un codo en los oídos y que, cada cierto tiempo, acudamos a un especialista para una revisión auditiva. Así evitaremos que la cera de los oídos se acabe convirtiendo en un problema.

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