
Ya en verano, y con las temperaturas más elevadas, será más que necesario cuidar al máximo la hidratación. Si bien los grupos más vulnerables son los niños y ancianos, nadie está exento de la posibilidad de sufrir una deshidratación si no toma abundante líquido, si se mantiene mucho tiempo fuera y, más aún, si se realiza ejercicio intenso.
En cuanto a los síntomas de la deshidratación, pues también dependerá de la edad: en los niños, quizá haya una sensación general de malestar, llanto sin lágrimas, piel, boca y lengua secas y agrietadas, ojos hundidos, piel grisácea y menos cantidad de orina, mientras que en los adultos y mayores también se puede presentar dolor de cabeza, cansancio, confusión mental y falta de concentración, sequedad en la piel, entre otras señales.
Pero puede suceder que estos síntomas no sean fáciles de detectar, más cuando se trata de niños y ancianos, entonces habrá que tratar siempre de prevenir ofreciendo agua y líquidos de forma frecuente durante el día, y más en verano.
Una forma de lograr que se beba más será variando los líquidos que se ofrecen. El Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) está llevando una campaña adelante, bajo el lema “Hay mil formas divertidas de hidratarse, en la cual se brindan los siguientes consejos para no descuidar la hidratación de los más pequeños:
*Si se trata de bebés, hasta los seis meses, lo mejor será leche materna: 0,7 litros.
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