
Algo que siempre, desde pequeña, me ha dado cierto pavor son las abejas y avispas, o insectos similares que realmente pueden dejar una secuela profunda y dolorosa si llegan a picarnos: más allá de este “miedo” o respeto que seguramente muchos de nosotros les profesamos, no está de más saber cómo actuar ante una picadura de esta naturaleza.
En primer lugar, si has sido picado por una abeja o avispa deberás mirar si el aguijón ha quedado clavado en la piel, por lo general, las primeras dejan su aguijón mientras que las segundas, no. En caso de que así sea, de que haya dejado el aguijón, se deberá extraer, con mucho cuidado para no quebrarlo, con una pinza o aguja estéril moviéndolo hacia los lados hasta que salga.
Luego, se deberá limpiar la zona con agua fresca y, de ser posible, aplicar algún antiséptico sobre la herida para evitar infección. Para el dolor, lo mejor que se puede hacer es colocar frío, sea un paño con hielo o una compresa bien fría, de modo tal que también se reducirá la inflamación.
Otra opción para aliviar el dolor es aplicar una mezcla casera al 50 por ciento con agua y amoníaco, o sino una loción en forma de espray, pomada o barritas que pueden adquirirse en cualquier farmacia, y que vienen especialmente para estos casos ya que contienen amoníaco, analgésicos locales o corticoides, todas opciones que pueden propiciar un gran alivio.
Vía Elmundo.es

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