Cáncer de tiroides, el peligro del sobrediagnóstico

Cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides nos preocupa a todos, sobre todo a la vista de que cada vez hay más casos detectados. ¿Pero están las autoridades médicas comportándose de forma adecuada o se han excedido en lo relacionado con los diagnósticos precipitados? Eso es lo que se está debatiendo en Estados Unidos, donde diversos grupos del sector médico han llegado a la conclusión de que la situación se está descontrolando, por lo que se piensa que es necesario actuar de inmediato para que la situación no empeore todavía más.

Cáncer de tiroides, la situación actual

Para este artículo tomamos de referencia un estudio que se ha publicado en el New England Journal of Medicine, donde se recogen previsiones nada optimistas sobre el futuro del trato de esta enfermedad. Se indica que si todo sigue de la misma manera en el próximo año 2017 nos encontraremos con que se detectará la friolera de 60 mil casos en los que americanos serán diagnosticados con esta terrible forma de cáncer. Lo más preocupante es que la cifra no se quedará limitada a esta cantidad, sino que es muy probable que la previsión se quede corta respecto a la cantidad de casos a los que se llegará en realidad. Con la detección de personas con este tipo de cáncer también aumentarán los individuos que recibirán tratamientos para estas enfermedades, en algunos casos fruto del sobrediagnóstico y con tratamientos invasivos que quizá no estarían justificados.

Pero aunque se de un ejemplo que afecte a la sociedad norteamericana, el problema es global y en realidad el estudio ha tenido en cuenta los datos aportados por pacientes de un total de 12 países. Se han contabilizado durante los 20 años transcurridos entre 1987 y 2007 que 470 mil mujeres y 90 mil hombres han sido diagnosticados con esta enfermedad. El problema es que quizá no todos deberían haber sido integrados en el mismo grupo.

La paranoia del cáncer

Uno de los aspectos que remarcan los responsables del estudio es que el mundo de la medicina está dejándose llevar de manera descontrolada por la paranoia del cáncer. O dicho de otro modo, el miedo a una enfermedad que mata, pero que mata tanto como muchas otras enfermedades que se pueden sufrir a lo largo de la vida. Ahora mismo han mejorado mucho los sistemas que tienen a su disposición los médicos y especialistas, lo que ayuda a que sea más fácil detectar previamente si existe algún indicio de cáncer. Con estas máquinas y procesos todo es más fácil, así que cuando hay una mera alerta que lleve a pensar que se va a sufrir un cáncer de tiroides, los médicos comienzan a trabajar de inmediato con los procesos recomendados. Eso sí, está constatado que en muchos de estos casos lo único que se ha encontrado son carcinomas de bajo riesgo y otros factores que no son aprobados por todos los especialistas como merecedores de un tratamiento completo.

Pruevas para el tiroides

Aún así, la mayoría de estas detecciones se trata con el mismo tratamiento agresivo que tendría cualquier otro cáncer de tiroides más o menos avanzado. Se realiza una tiroidectomía hasta en aquellos casos en los que está comprobado que no habrá ningún problema en que el paciente pueda vivir sin sufrir ningún síntoma o complicación por la detección de cáncer que se ha llevado a cabo. En algunos casos los autores del estudio demandan que los médicos están dejándose llevar por la locura al hacer pasar a pacientes que no lo necesitan por tratamientos mucho más agresivos, como la radioterapia o la disección de los ganglios linfáticos. Y es algo contra lo cual quieren luchar.

¿Cuál es la situación real?

Desde el estudio argumentan que aunque en los últimos años se haya multiplicado la cantidad de cánceres de tiroides detectados, lo cierto es que no ha cambiado el número de muertes debido a ello. ¿Pero el motivo es que se trata todas las alertas de manera inmediata para que la enfermedad no se pueda extender y complicar? ¿o es porque realmente esos casos detectados no habrían derivado en nada más y esa persona habría vivido sin saber lo que le ocurre?

Algunos especialistas trabajan para defender el derecho del paciente a vivir con tranquilidad y sin tener que sufrir intervenciones que realmente no necesita. Se sabe que para un paciente ser diagnosticado de cáncer es algo que preocupa y da miedo, razón por la cual defienden la idea de reducir la trascendencia de estos casos en los que no existe riesgo. No obstante, siempre se recomienda que los pacientes pidan una segunda opinión y que no paren hasta que queden satisfechos con el diagnóstico que han recibido. Con cualquier tipo de síntoma no está de más que se realice una prueba de ultrasonido a fin de ver cuál es el estado real y saber si se debe actuar con más o menos rapidez para luchar contra el cáncer de tiroides.

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