Cáncer de mama, tratamientos para salvar tu vida

Cáncer de mama mujer

Una de las principales causas de muerte en el mundo es el cáncer. Al año son muchas las personas que desarrollan esta enfermedad, algunas lo tratan a tiempo y otras ya lo cogen en estado muy avanzado en el cual es difícil combatirlo. Existen muchos tipos de cáncer, unos más peligrosos que otros, pero de entre todos los que hay el cáncer de mama es uno de los que más se curan en los últimos tiempos.

El principal motivo es que poco a poco se han ido descubriendo tratamientos más eficaces. Aún así, todos los métodos que se utilizan para combatir esta enfermedad deben ser personalizados, puesto que cada mujer presenta características diferentes. Por ello a la hora de poner en marcha un tratamiento hay que tener en cuenta el estadio del tumor, la edad o la genética entre otras cosas. Hoy os hablaremos de los tratamientos, intervenciones y otros procesos por los que pueden pasar las mujeres a las que se haya diagnosticado este tipo de cáncer.

Cáncer de mama con cirugía

Uno de los tratamientos que más se utilizan para eliminar un cáncer de mama es la cirugía. Con estas intervenciones se pretende extirpar el tumor por completo, además de eliminar parte del tejido que rodea la zona afectada para que no queden restos. La cirugía suele utilizarse para los tumores que no son de gran tamaño, aunque en algunas ocasiones también se realizan intervenciones quirúrgicas con los de grandes dimensiones, aunque se llevan a cabo otros tratamientos previos. Principalmente tenemos dos tipos de cirugía.

Lumpectomía

Es la operación más común. A través de ella los especialistas extirpan todo el tumor y el tejido que lo rodea para así dejar limpia la zona de cualquier célula cancerígena. Con este tipo de cirugía se conserva gran parte de la mama, no teniendo que recurrir a tratamientos reconstructivos en la mayoría de los casos. Tras esta intervención se recomienda el uso de otras técnicas preventivas como la radioterapia.

Mastectomía

En este caso la intervención es algo más compleja, puesto que la zona afectada es mayor. Por este motivo se procede a la extirpación de toda la mama, ya que se pretenden evitar futuras complicaciones. Las mujeres que se sometan a este tipo de intervención si lo desean posteriormente pueden reconstruirse el pecho.

Análisis de ganglios

Una vez que se ha llevado a cabo alguna de estas operaciones hay que evaluar los ganglios linfáticos. El análisis de los mismos se realiza tras haber extirpado uno o varios ganglios de la zona en la que se ha detectado el tumor u otras partes cercanas. En este sentido la biopsia es la técnica más recurrente. A través de ella se eliminan entre 1 y 3 ganglios para su posterior análisis y también para evitar a la paciente que pueda sufrir efectos secundarios u otros relacionados con la movilidad.

Otra de las técnicas utilizadas es la conocida como vaciamiento de ganglios. Aquí no hay limites para extirpar y generalmente se eliminan los ganglios ubicados debajo del brazo. Suelen ser los más utilizados para la evaluación.

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Implantes

Como hemos comentado anteriormente, las mujeres que pierden la mama por completo en alguna intervención tienen la posibilidad de reconstruirla. Así, tenemos dos tipos de tratamientos para hacerlo. A través de esta intervención a la paciente se le introduce un molde que puede estar relleno de silicona o de salino. Como norma general, antes de colocar unos implantes permanentes se suelen utilizar unos temporales para así comprobar que no producen reacciones negativas.

Colgajos de tejido

En este caso la operación es mucho más laboriosa, puesto que se utiliza tejido de otras partes del cuerpo para reconstruir la mama. También se usan músculos. Normalmente se suele recurrir a la zona abdominal, los glúteos o la parte superior de la espalda. Esta intervención está estrechamente relacionada con la unión de los vasos sanguíneos, por lo que es poco recomendable para aquellas mujeres que tengan enfermedades vasculares o padezcan diabetes.

Existe también otra opción en la que la paciente no tiene que someterse a una intervención quirúrgica. Para ello se utiliza una prótesis normalmente fabricada con silicona que se introduce en un sostén.

Radioterapia

Otros tratamientos importantes que se utilizan habitualmente para combatir el cáncer de mama son la radioterapia y la quimioterapia. La radioterapia se lleva a cabo utilizando rayos X sobre la zona donde se concentra el tumor. A través de esta técnica se eliminan las células cancerígenas de nuestro cuerpo. Normalmente esta radiación se establece utilizando una máquina externa y suele ser el tratamiento habitual para los tumores pequeños. En ocasiones la radioterapia puede llevarse a cabo antes de una operación para disminuir el tamaño del tumor y en otras después como método de prevención. En cualquier caso, el tratamiento dura entre 5 y 6 semanas y la radiación puede hacerse sobre la zona afectada o utilizando métodos de precisión. La radioterapia tiene múltiples efectos secundarios siendo los más conocidos la fatiga, la decoloración de la piel o el ardor.

Por último nos encontramos con la quimioterapia, uno de los tratamientos más severos y fuertes. Se lleva a cabo utilizando medicamentos y fármacos exclusivos para frenar el avance de la enfermedad y acabar con las células cancerígenas. La medicación se puede dar por vía intravenosa u oral.

Salvar la vida aunque se nos haya diagnosticado cáncer de mama no es tan complejo como se podría imaginar y es algo que la humanidad puede celebrar, dado que cada vez se utilizan sistemas más eficaces y fallecen menos personas debido a esta enfermedad. ¡Hay que seguir luchando!

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