Calambres, consejos infalibles para evitarlos

consejos para los calambres

Realizar ejercicio físico es una de las mejores prácticas que podemos llevar a cabo para mantenernos en forma y así beneficiar a nuestro organismo. Cualquier práctica deportiva es buena para nosotros y la mayoría de los especialistas las recomiendan. Sin embargo, en muchas ocasiones solemos forzar demasiado la “máquina” y corremos el riesgo de sufrir lesiones o dolores. En este sentido, cuando sometemos a nuestro cuerpo a un sobresfuerzo una de las molestias más habituales que sufrimos son los calambres.

¿A quién no le ha hormigueado alguna vez la pierna? Es un dolor conocido por la mayoría de nosotros, ya sea por haber realizado un esfuerzo extremo o debido a movimientos extraños. Los calambres aparecen de manera inesperada y normalmente no sabemos cómo enfrentarnos a esas molestias porque nos cogen desprevenidos. ¿Te gustaría saber qué hacer contra las calambres? Seguro que sí, por ello te invitamos a que leas este artículo y así te vuelvas todo un experto en evitar estos dolores musculares.

Calambres, aprende a acabar con ellos

Como bien hemos dicho, los calambres son molestias que aparecen en nuestros músculos tras haber llevado a cabo una jornada deportiva intensa o realizar movimientos poco “naturales”. Aunque estas dolencias suelen ser muy agudas durante un corto periodo de tiempo, siempre que te dé un calambre no tienes porqué preocuparte demasiado, puesto que la mayoría de ellos son inofensivos y el dolor desaparece transcurridos unos minutos.

A pesar de que los calambres son totalmente inesperados, es cierto que antes de que aparezcan estas molestias el músculo realiza un movimiento involuntario. Es algo parecido a un tic que nos indica que el sistema nervioso en esa zona de nuestro cuerpo está sufriendo una anomalía. Por lo general son las piernas las que sufren más este tipo de dolencias, puesto que las extremidades son las que se exponen a un esfuerzo mayor. En el momento en el cual notes que estás sufriendo un calambre, lo primero que tienes que hacer es parar la actividad que estuvieras llevando a cabo. Para evitar dolencias más graves rápidamente debes estirar bien el músculo, tómate el tiempo que necesites hasta que notes que el dolor ha desaparecido. Luego es recomendable que hagas un masaje en la zona afectada y si puedes intenta apretar con fuerza la parte que tiene el calambre. Así las molestias se irán fácilmente.

Una vez que hayas llevado a cabo estas acciones hay que reanudar el movimiento en el músculo, pero no se te ocurra forzarlo. Lo ideal es que empieces a moverte de forma suave y si sigues notando molestias vuelve a masajear hasta que el dolor desaparezca por completo. A veces los calambres son más agudos y te llevará más tiempo acabar con ellos. Para terminar definitivamente con estas molestias es bueno que después refresques la zona afectada utilizando para ello agua fría.

Otros buenos consejos

Los calambres pueden aparecer en cualquier momento, pero siempre debemos intentar evitarlos. Para ello antes de realizar alguna actividad física debes estirar muy bien todos los músculos de tu cuerpo, preparándolos para el ejercicio que tenías pensado llevar a cabo. Además no fuerces demasiado, si te notas cansado o que tu cuerpo no te responde con normalidad afloja el ritmo, porque es lógico que no todos los días nos sintamos a tope.

alimentación para los calambres

La alimentación también es muy importante para evitar sufrir calambres. Por ejemplo, es recomendable tomar alimentos que contengan un bajo índice de grasas, incluyendo en tu dieta legumbres, frutas, pescado o lácteos. Lo mejor es añadir productos que ofrezcan una gran cantidad de potasio y calcio. Los cítricos también son muy buenos aliados, al igual que beber mucha agua durante el día. Siempre que puedas evita tomar bebidas como el café, alcohol y los refrescos azucarados. Además, aléjate del tabaco lo máximo posible.

¿Por qué sufrimos calambres?

La principal causa por la que podemos sufrir calambres es por exponernos a una actividad física extrema y de manera prolongada. Pero existen otros muchos motivos que también ayudan a que los calambres aparezcan con mayor frecuencia. Es el caso de llevar una alimentación poco saludable, donde los alimentos que tomemos apenas aporten vitamina B. También solemos padecer más calambres cuando estamos enfermos, una gripe o un resfriado baja las defensas y nuestro cuerpo es más débil ante estos esfuerzos.

Tener problemas circulatorios, exceso de colesterol o enfermedades como la epilepsia son factores de riesgo que favorecen la aparición de calambres. Incluso en las mujeres las alteraciones hormonales o los trastornos propios de la menstruación hacen mella en estas molestias. La realidad es que los calambres no suelen ser muy perjudiciales, pero siempre hay que saber tratarlos para que no se conviertan en unas dolencias habituales. Si sigues estos consejos no tendrás problemas para acabar con ellos, pero si notas que las molestias se producen cada vez con más frecuencia y se dilatan en el tiempo la solución será acudir a un especialista para que te ponga un tratamiento adecuado.

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