Ataques de tiburones, consejos para evitarlos

Ataque de tiburón

Podemos pensar que es cosa de las películas, pero los accidentes ocurren también en la realidad. Y entre los que se pueden producir en la playa no hay duda de que uno de los más temibles es el representado por los ataques de tiburones. Anteriormente hemos hablado del problema que suponen las picaduras de medusa, pero no hay nada peor que el ataque de uno de estos escualos. ¿Y qué podemos hacer para evitar una de estas situaciones?

Ataques de tiburones, seguridad ante todo

Es fundamental que estemos muy atentos a las últimas noticias sobre el estado de las playas si tenemos intención de bañarnos en algún lugar donde hayan ocurrido casos previos de ataque de tiburón. En España, por ejemplo, no es algo que suela ocurrir, y si pasa se debe a alguna rareza (como que el tiburón se haya desviado y perdido sin ninguna otra posibilidad). Pero en lugares como en Estados Unidos los encuentros con los escualos son bastante habituales, lo que implica que es necesario tener mucho cuidado con cuándo y cómo nos bañamos. Dicen las autoridades pertinentes que muchos de los ataques se pueden acabar evitando si sabemos cómo evitarlos. Así que vamos con ello.

Para los tiburones los humanos no somos comida. Ellos no comienzan a nadar y piensan “voy a buscar un humano rico y jugoso”. En realidad nosotros les resultamos indiferentes. Pero los tiburones no son precisamente el ser vivo con más capacidad de visión y tampoco piensan cuando están en plena cacería o persecución de una de sus víctimas. Para ellos el menú ideal está formado por leones marinos o determinados peces que les resultan suculentos. El problema está en que nos confundan con otra cosa, que se sientan amenazados o que ocurra algo extraño que les produzca un sentimiento de violencia hacia nosotros.

Aunque suena a tópico, una de las cosas que los tiburones hacen es detectar el olor de la sangre. Aunque ya hablamos de que la menstruación no es un problema real en ello, sí que lo es tener algún tipo de corte en las extremidades o incluso una herida por pequeña que sea. Los tiburones son depredadores de primera categoría, así que cuando les llegue un rastro de la sangre que estamos desprendiendo no dudarán en ir en busca de la fuente a sabiendas de que puede tratarse de una presa fácil por ya estar herida. Entre las cosas que debemos evitar hacer también está el bañarnos con joyas. Aunque no resulta muy lógico y posiblemente no lo hagamos, es mejor evitarlo debido a que el brillo de las joyas les recuerda a los tiburones a determinadas escamas de peces que se suelen comer.

¡Todos a salvo!

Si nos hemos enterado de que hay una alerta de tiburón es lógico que os recomendemos no bañaros. Y si lo hacéis porque no tengáis otra solución, lo mejor es evitar la noche y la última hora del día. Esos son los momentos en los que los tiburones atacan de forma más habitual. Otra recomendación que se debe recordar es que resulta importante no bañarse en solitario. Cuantas más personas estemos juntas, mejor.

Tiburones nadando

La mayor parte del riesgo la podemos evitar, además de esto, si no nos bañamos en playas que no estén recomendadas para los turistas. Ya sabéis que hay playas privadas o aisladas en las que normalmente hay menos gente, pero donde los niveles de control y seguridad son menores, mientras que el riesgo de sufrir algún ataque aumenta. Por eso es mejor ir a las playas principales y evitar esos lugares más preocupantes. Mientras nos bañemos deberíamos evitar los bancos de arena a la vista de que son los lugares donde se producen la mayoría de los ataques, dado que proporcionan a los tiburones una posición estratégica.

Otra recomendación, una curiosa en este caso, está dirigida a que pongamos a salvo a nuestra mascota. Dicen los expertos que no deberíamos dejar que nuestra mascota (normalmente lo que se lleva a las playas son perros) se bañe cuando hay riesgo de tiburón, porque no sería la primera vez que un tiburón se come a un perro al confundirlo por una de sus presas más habituales (como los leones marinos tal y como hemos mencionado antes).

¿Y si todo esto no funciona y nos encontramos cara a cara con nuestra mayor pesadilla en un ataque de escualo? En ese caso tenemos pocas opciones. Una de ellas, para los más valientes, radica en darle un golpecito al tiburón entre los ojos o en la parte de la nariz (posiblemente no tengamos mucha precisión, así que por esa zona debería servir). El golpecito confundirá al tiburón y lo que hará será darse la vuelta, abandonando el posible enfrentamiento. Así es como se han registrado casos en los que multitud de personas se han podido salvar. Si no sois tan valientes o no tenéis oportunidad de hacer esto, es recomendable que no hagáis movimientos bruscos y que intentéis alejaros con calma del tiburón. Si os movéis rápidamente lo que ocurrirá es que os confundirá con comida y eso es por lo que muchos ataques de tiburones acaban en tragedia.

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Acerca de Flor Milano

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