Aprende a saciar tu hambre y no tus ganas de comer

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La saciedad es, principalmente, un efecto inhibitorio causado por el consumo de alimentos cuando tenemos apetito. Se trata de un mecanismo que está diseñado par adecuar la ingesta calórica con el gasto de energía que realiza nuestro cuerpo.

Debido a ésto, cada vez que terminemos de comer tendremos una sensación subjetiva de saciedad, porque nunca será la misma para todas las personas, ya que no siempre cada una gasta la misma cantidad de energía  a diario.

El hambre es movido por factores psicológicos

A nivel psicológico, se ha demostrado que, cuando se deja de comer, aumenta en el cuerpo el nivel de ciertas hormonas, péptidos y otras sustancias. Éstas, se encuentran implicadas en el proceso de ingesta de alimentos, informado al sistema nervioso sobre la necesidad energética y de la disponibilidad nutricional.

Sin embargo, el comportamiento alimentario se ve afectado por características psicológicas como la deshinibición ante ciertas ocasiones, la restricción voluntaria -por dieta, por ejemplo-, factores socio-económicos, entre otros.

Por su parte, los factores sensoriales también repercuten en la saciedad, por ejemplo, los estímulos visuales u olfatorios, y los estímulos cognitivos, lo que se ha aprendido a lo largo de la vida, el seguimiento de normas sociales, todos ellos van a influir en la sensación de saciedad.

En relación a los factores psicológicos, detectarlos nos ayudará a diferenciar entre el hambre fisiológico y el psicológico. Estamos hablando del consumo de alimentos por influencia de estímulos externos o internos, es decir, un deseo real como respuesta al hambre.

Aprende a diferenciar el hambre, según sus estímulos

Lo mejor es saber detectar esos estímulos externos. Por ejemplo, si miramos una publicidad sobre un alimento, ésta siempre estará dirigida a provocarte ganas de comer, pero específicamente ese producto. Entonces, nos encontramos ante una necesidad de comer externa, inducida, que no es necesaria para nuestro cuerpo y que, a veces, es un exceso.

Para saber si tu hambre corresponde a estímulos internos puedes responderte las siguientes preguntas: ¿Cuándo fue la última vez que comiste? Si lo has hecho 2 o 3 horas atrás, probablemente no no se trate de hambre lo que sientes.

¿Puede  un snack rico en fibras calmarte hasta la próxima comida del día? ¿Podrás beber un vaso de agua y esperar 20 minutos? Prueba y seguro aprenderás a diferenciar estos tipos de hambre.

Vía: consumer.es, bajar-de-peso.com

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Acerca de Daniela Deicas

Comunicadora social, periodista, trabajadora en varios rubros, redactora por naturaleza... Siempre buscando más, de eso se trata.

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