
Como todo en la vida, la llave está en la moderación: por lo general, siempre se ha sostenido que un vaso de vino tinto por día tiene cualidades benéficas para la salud.
El punto radica, entonces, en respetar esa medida recomendada, ya que más tiraría por la borda cualquier beneficio sobre el organismo. La línea de división entre beneficio-daño parece ser muy delgada.
Por esto, aquí algunas buenas razones para decir basta tras una copa de vino:
-Una copa de vino al día puede reducir el riesgo de padecer un ataque al corazón, pero dos pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama, en el caso de las mujeres claro.
-Una copa de vino al día puede ayudar a fortalecer los huesos, pero más de dos pueden tener el efecto contrario y debilitarlos. Y este debilitamiento puede ayudar, en las mujeres, a desarrollar osteoporosis.
-Una copa puede ayudarte a mantenerte en forma, más, puede aumentar las grasas circulantes en tu sangre, lo que a su vez puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca, de hipertensión y, de obesidad.
-Beber alcohol con moderación puede ayudarte a mantener en buen estado la memoria y las facultades cognitivas, pero una mayor cantidad (más aún cuando se combina con tabaco) puede desencadenar enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
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