
Comer con menos sodio es saludable para el bienestar del organismo y para prevenir en un futuro complicaciones con la presión arterial. De cualquier forma, no se debe olvidar que el sodio –en su justa medida, claro- es necesario, más que nada si no se padece hipertensión, sino que se tiene una presión normal.
El sodio, entre otras funciones, ayuda a mantener el equilibrio entre los fluidos del cuerpo, participa en la transmisión de los impulsos nerviosos e influye en la contracción y relajación de los músculos.
Con respecto a “esa justa medida” a la que se hizo referencia previamente, siempre se recomienda que no supere una cucharadita de té o
En varios casos, la gente que debe reducir o suprimir su consumo de sodio por problemas de presión alta, recurre a sustitutos –con diversos nombres o marcas, según el país-, pero en la mayoría de ellos lo que se hace es reemplazar el cloruro de sodio por el cloruro de potasio.
Más allá de esto, también es necesario prestar atención a la cantidad que se ingiere: de acuerdo a MayoClinic, usar cloruro de potasio con moderación está bien, pero si también se abusa de él, puede llegar a ser perjudicial, sobre todo si a la vez se padecen problemas renales o insuficiencia cardiaca.
Además, muchos de estos sustitutos siguen conteniendo cantidades –aunque menores- de sodio, por lo que es recomendable leer las etiquetas y, usarlos con moderación, ya que si se abusa de ellos se estará incorporando casi la misma cantidad de sodio que si se sazonaran las comidas directamente con algo de sal.
Por ello, y como en todo, la clave está en la moderación. Si eres de esas personas que les gusta la comida “con sabor”, es bueno que también recuerdes que siempre se tiene la posibilidad en la cocina de utilizar una multitud de hierbas o especias que le darán un sabor muy delicioso y especial a tus comidas: así, será mucho menos probable que te veas en la necesidad de tener que acudir a la sal.
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