
En unos posts anteriores habíamos comenzado a ver la vinculación entre algunos tipos de nutrientes y el sistema inmune, compartamos a continuación la última entrega sobre el tema:
-Cobre: aunque es poco frecuente que aparezca una deficiencia de este mineral, ya que no sólo su ingesta diaria necesaria es mínima sino que también está presente en gran cantidad y variedad de alimentos, es un nutriente que también fortalece las defensas, al tiempo que actúa como potente agente antiinflamatorio y antiinfeccioso.
Otra de las funciones del cobre es que facilita la síntesis de colágeno (componente esencial en la piel, y para el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos, los cartílagos y pulmones).
En cuanto a las fuentes del cobre se pueden mencionar los pescados y mariscos, el hígado, los cereales enteros y vegetales verdes, entre otros.
-Los ácidos grasos. Este macronutriente también interviene en el sistema inmune, tanto los saturados como los insaturados. Si bien se sabe que afectan la respuesta inmune, no se conoce bien cómo es que lo hacen. Uno de los tipos que sí se sabe participan en la síntesis de la membrana celular de los linfocitos y macrófagos (fagocíticas) es el ácido linoleico (ácido graso esencial).
Éste último se puede encontrar en los aceites de semillas como el de girasol, maíz, soja, entre otros, en los frutos secos y en el germen de trigo.
Vía Eroski
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