
La Dieta Mediterránea ya es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y el otro día comenzamos a compartir el Decálogo de este modelo de alimentación dado a conocer por la Fundación Dieta Mediterránea, sigamos entonces con los cinco principios restantes:
6- Un consumo moderado de carnes rojas. Y, en especial, como ingrediente de guisos y otras recetas.
Las carnes procesadas también deberán ser ingeridas en cantidades pequeñas. Las carnes son fuente de proteínas y hierro, en mayor medida, y hay que procurar que siempre sean magras. Recordar también complementarlas con verduras y legumbres.
7- Pescados en abundancia, y huevos con moderación.
Se aconseja consumir pescado azul como mínimo una o dos veces por semana, debido a que sus grasas -aunque de origen animal- tienen propiedades similares a las de origen vegetal, es decir, son consideradas cardioprotectoras.
Los huevos, además, son fuente de calidad de proteínas, lípidos y vitaminas y minerales. Una buena alternativa a las carnes y pescados, es consumir unos tres o cuatro huevos a la semana, según la Fundación.
8- Frutas y verduras frescas, también pueden ser un postre habitual.
Los dulces y pasteles, por su parte, sólo deben ser “excepciones”. Las frutas son alimentos nutritivos y saludables que forman parte fundamental de la Dieta Mediterránea, pueden ser incorporadas tanto a media mañana y en la merienda, así como postre.
9- Agua, bebida por excelencia.
Fundamental en nuestra dieta, fuente básica de hidratación. El vino, por su parte, sólo debe tomarse con moderación y sólo durante las comidas. Aunque también sea parte de la Dieta Mediterránea y tenga sus efectos beneficiosos gracias a los polifenoles, el vino sólo debe beberse de forma limitada.
10- Finalmente, y como hábito de vida saludable: la práctica habitual de actividad física.
Mantenerse activo y realizar cada día ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades es esencial para conservar un estado de salud óptimo.
Vía Saludalia
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