En el atractivo mundo de las frutas hay especies de todas formas, colores y sabores: el damasco o albaricoque es una de las más dulces y carnosas de hay, es parecido al durazno o melocotón, aunque un tanto más pequeño y blando, y es ideal para refrescarse y comer sano entre horas.
El damasco es rico en vitamina C, betacaroteno, hierro, potasio y magnesio. De aquí que se lo considere óptimo para casos de anemia y una alternativa válida para reforzar el sistema inmune, además, puede considerarse una fruta diurética.
Otras propiedades destacadas de esta fruta es que es buena antioxidante y es fuente saludable y nutritiva de energía.
Asimismo, contiene fibra y taninos, por lo que es aconsejable para problemas digestivos. Para casos de estreñimiento o cuando no se es regular con los intestinos, se recomienda el consumo de orejones de damascos.
Lo cierto es que es ésta una fruta muy sabrosa, jugosa e ideal para incorporar nutrientes a nuestra dieta. Se puede consumir fresca y madura, o como orejones –damascos secos-, así también puede encontrarse en forma de jaleas, mermeladas y jugos.
Fuente Vegetomanía
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