
Dentro de las opciones de frutos secos se encuentran las castañas: ricas y típicas de otoño, son buenas para comer por las mañanas o a modo de tentempié saludable y nutritivo.
Las castañas son ricas en hidratos de carbono, proteínas y en fibras, de aquí que con ingerir sólo un puñado den sensación se saciedad. Y todo ello a cambio de pocas calorías: las castañas pueden aportar unas 190 calorías por 100 gramos de producto.
Otras propiedades nutricionales destacadas son: buena fuente de minerales, en especial de magnesio, potasio, hierro y fósforo. Gracias a su elevado nivel de potasio ayudan también en casos de retención de líquidos y se les atribuyen propiedades vasculares reconstituyentes y antiinflamatorias.
En cuanto a las vitaminas destaca su contenido de vitamina B, aunque también contienen, en menor cantidad, A y C.
Siempre se ha dicho que las castañas son de difícil digestión, por ello, se recomienda masticarlas bien al comerlas, y en caso de que se tenga digestión lenta o un estómago delicado, siempre será mejor consumirlas cocidas, y no crudas.
Finalmente, te comparto una curiosidad: no sólo son comestibles, sino que también se emplean en la industria cosmética para elaborar champús y tintes.
Vía Viviendosanos