Alimentación en verano, mitos principales

Alimentación en verano

Si algo nos ha enseñado nuestra sociedad a lo largo del tiempo es que nos encantan los mitos. A veces nos aferramos a ellos de una manera inaudita, creyéndonos a rajatabla lo que dicen y sin plantearnos ni una sola vez si quizá lo que estamos haciendo no tiene ningún tipo de sentido. En relación a la alimentación en verano hay ciertos mitos que todavía perduran en nuestra sociedad y que nos tenemos que ocupar de derribar lo antes posible. Porque no puede ser que a estas alturas de la vida sigamos pensando que en verano vamos a adelgazar más debido a que por el calor no dejamos de sudar.

Alimentación en verano, los mitos del peso

El peso es algo que ha producido multitud de mitos sobre cómo comer en verano. Algunos incluso se llevan la contraria, lo que resulta aún más divertido. El primero del cual hablamos es el que dice que adelgazamos más porque sudamos en mayor medida. Y esto quizá podría tener algún tipo de sentido si estuviéramos sudando por hacer deporte o por machacarnos en el gimnasio. Pero si sudamos en casa delante del ordenador os aseguramos que no va a hacer que adelgacemos más. Es más, vemos la imagen clara de alguien que está sentada en el ordenador, sudando por el calor y comiéndose un helado de chocolate. ¿Adelgazará? Más bien engordará. Para adelgazar en verano tenemos que optar por una dieta adecuada, por hacer deporte y mantenernos activos en lugar de caer víctimas del sedentarismo, algo que es frecuente debido al calor.

Otro de los mitos sobre la comida de verano es que si bebemos más, engordaremos más. Es lo que el mundo entiende que ocurre debido a la retención de líquidos. Son comunes esas frases de “estarás reteniendo líquidos porque bebes mucho agua” y resultan totalmente peligrosas. Hay que tener cuidado con ellas debido a que es posible que nos influya de forma negativa y que dejemos de hidratarnos. ¿Y queréis cuál puede ser el problema principal en verano para nuestra salud? La deshidratación. No el aumento de peso, sino que nos quedemos deshidratados. Eso sí que es malo y peligroso para el organismo con las altas temperaturas que se están alcanzando en nuestro país. Por eso no debemos hacer caso al mito de la retención de líquidos porque no es ni remotamente real. Sí es verdad que beberás más, pero también es muy cierto que, como decíamos antes, sudarás en una gran medida, así que no será un problema.

Beber en verano

El mito de comer menos

Y también están los mitos que nos recomiendan comer menos, porque sí. Se dicen cosas tan estrambóticas como que en verano, como hace mucho calor y tenemos menos sensación de hambre, podemos comer menos. Hay muchas personas que alteran su dieta y prescinden totalmente de la ingesta de la mitad de comida, quedándose en el proceso sin introducir proteínas en su organismo. Esto puede llegar a ser un problema y hay que evitarlo por todos los medios, dado que por mucho calor que suframos vamos a necesitar el mismo volumen de energía o incluso más. También hay quien apuesta por eliminar la comida de verano cualquier cosa que esté mínimamente caliente. Son personas que prefieren lo fresco para que su alimentación, al menos, no contribuya al aumento de su temperatura corporal. Y en cierto modo no es que no tengan razón, pero sí que hay que tener cuidado con no pasar a tener dietas excesivamente drásticas que nos dejen sin muchos de los componentes que necesitamos en nuestro día a día.

Cuando me canso del agua, sirve cualquier cosa

Esta es otra de las afirmaciones que nos encantan. El agua es una maravilla y la necesitamos a diario. Hay veces en las que nos apetece y en otras ocasiones no la queremos ni ver. Con el calor extremo y la sudoración bebemos mucha agua y puede llegar incluso a darnos dolor de tripa si bebemos demasiado rápido y de forma constante. El problema es que seguimos teniendo sed. Eso nos puede llevar a la conclusión de que si quizá cambiamos lo que bebemos el resultado sea más óptimo. Y quizá evitemos que nos duela la tripa, lo que sin duda es un buen aspecto a tener en cuenta. Pero no pensemos que cambiando a otras bebidas vamos a mantener controlada la ingesta de calorías, porque los resultados pueden ser variados.

La primera bebida sustitutiva a la que recurrimos son los zumos, que nos parecen de forma real lo más sano con lo cual podemos contar. Y es muy cierto, pero el problema es que los zumos nos proporcionan una mayor cantidad de azúcar, lo que puede llegar a ser un problema si bebemos demasiados. Dicho de otra forma, no pasará nada si nos bebemos algún zumo de vez en cuando, con cubitos de hielo a ser posible, pero no lo tomemos como una constante a lo largo del día. En lugar de eso hay otras opciones a las que podríamos recurrir. Por ejemplo, a la preparación de agua de limón de forma casera, que resulta refrescante y deliciosa como añadido para nuestra alimentación en verano.

Compartir en Google Plus

Acerca de Flor Milano

Deja una Respuesta

¡Sé el primero en comentar!

avatar

wpDiscuz