Alcoholismo, síntomas preocupantes que llevan a sufrirlo

Problemas con el alcohol

¿Sufro alcoholismo? Esa es una de las preguntas que quizá nos hayamos hecho en algunas situaciones cuando bajo nuestro punto de vista nos hemos pasado de beber. La Navidad es un momento del año en el cual lo podemos pensar, dado que quizá nos hemos pasado con las copas, con el champán y con el vino. Es una buena ocasión para centrarnos en los síntomas que llevan al alcoholismo, por si tenemos la oportunidad de cortarlos de raíz lo antes posible y así evitar consecuencias más dañinas.

Alcoholismo por beber más

Los expertos hablan de la relación que tienen las personas con el alcohol sin necesidad de convertir este hábito en una enfermedad. Es decir, se puede beber y mantener la adicción a raya, pero hay que hacerlo siendo conscientes de que es necesario limitar las consecuencias. Hay personas que beben de forma esporádica, en reuniones sociales o en momentos en los que sienten ganas por motivos de celebración. Esos individuos, en realidad, no tienen que temer el alcoholismo, puesto que no lo están sufriendo. Pero en el momento en el que se cruza la línea: ahí es cuando comienzan los problemas. Y la línea la cruzamos en el momento en el cual comenzamos a beber más. Si ya no bebemos de manera esporádica, sino que lo hacemos como algo cotidiano en cualquier momento del día, las posibilidades de estar derivando en el alcoholismo son elevadas. Por eso es importante que nosotros mismos seamos críticos y que sepamos ver el momento en el cual comenzamos a incrementar este nivel de ingesta de alcohol.

Tratarlo como una medicina

Otro de los síntomas que podemos apreciar en el momento en el que comenzamos a meternos en el alcoholismo es el cual nos lleva a considerar el alcohol como una medicina. Os recordamos que las medicinas necesitan receta y que deben ser pactadas con un médico. Automedicarse nunca es bueno y mucho menos si lo que elegimos como medicina es el alcohol. Pero muchas personas lo hacen. Usan la botella o la cerveza como forma de superar la depresión, como recurso para evadirse del mundo o para superar una situación en la que se sientan enfadados o frustrados. Tampoco debe ser una solución para el dolor físico. El alcohol nunca va a solucionar nada, los problemas seguirán existiendo y no podemos permitirnos vivir siempre alcoholizados.

No cumplir las promesas

No hablamos de incumplir promesas que le hayamos hecho a otras personas, sino a nosotros mismos. Pongamos que ya hemos comenzado a ver que tenemos cierto problema con la bebida y que queremos ponerle punto y final. Una buena forma de hacerlo es haciéndonos promesas a nosotros en las que nos digamos “no voy a beber durante la semana, solo el sábado y el domingo”. Este reto es un buen primer paso para mantener la adicción a raya. Si lo conseguimos podemos tener confianza en que todo acabará saliendo bien. Pero si en lugar de eso no cumplimos con estos objetivos, lo que ocurrirá es que iremos cayendo cada vez más en la bebida y será difícil que podamos superar el problema. Si los retos que nos hemos impuesto nos parecen demasiado exigentes, lo que sí podemos hacer es plantearnos desafíos un poco más sencillos y así ir cumpliéndolos a medida que ganamos confianza.

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Nuestro comportamiento cambia

Las demás personas son quienes más nos harán ver que estamos cambiando debido a los efectos del alcohol. Pero nos tenemos que asegurar de escucharles. De nada servirá que nos digan que estamos cambiando y que nos estamos comportando de una forma distinta si no intentamos solucionarlo cuando nos lo digan. Nosotros mismos también deberíamos ser capaces de apreciar que estamos cambiando. A veces es difícil controlarlo. Nos daremos cuenta de que ya no somos tan simpáticos, respetuosos o de confianza como antes, pero habrá algo que nos impedirá volver a ser como éramos antes. Contra eso hay que luchar por mucho que nos cueste e intentar ir corrigiendo nuestra actitud para que no sea la bebida la que nos represente, sino que tengamos nuestra personalidad de siempre.

Pensamos en la bebida

Terminamos con los síntomas con uno que también es fácil de reconocer y que podemos aplicar a cualquier otra adicción: el pensamiento que le dedicamos. Si hemos comenzado a pensar en el alcohol en todo momento, mientras trabajamos, cuando estamos con la familia o cuando hacemos todo tipo de cosas, posiblemente tengamos un problema. Lo que hay que saber es que cuando nuestro pensamiento se concentra demasiado en la bebida lo que estamos haciendo es no centrarnos suficiente en lo que de verdad tenemos que hacer. En el trabajo puede ser algo que nos produzca muchos problemas y nuestras relaciones personales también se pueden ver afectadas. El alcoholismo puede llevar a que nuestra vida cambie mucho, así que es bueno que lo reconozcamos y que luchemos contra él.

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Acerca de Flor Milano

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