Aftas bucales, definición y remedios

Dolor por afta bucal

¿A quién no le ha pasado que con las prisas nos llenamos la boca de más y nos terminamos mordiendo la lengua o la mejilla con fuerza? Ese gesto tan simple (y doloroso a la vez) la mayoría de veces es muy inocente, pero otras veces puede derivar en dolorosas úlceras que pueden ser realmente molestas durante el proceso de curación. Muchas veces confundimos las aftas bucales con los herpes bucales debido a que su forma y apariencia son similares. Pero hay pequeños matices que las pueden diferenciar. La principal de ellas es que las aftas bucales se pueden eliminar con remedios caseros y un poco de paciencia. Son muy molestas y bastante dolorosas, dependiendo en parte de la zona de la boca en la que aparezcan.

¿Qué nos lleva a sufrir aftas bucales?

No existe un origen exacto para que aparezcan estas úlceras que afectan al interior del labio o al interior de la mejilla. Normalmente se asocian estas heridas por la mala higiene, puesto que en ocasiones su origen es vírico. Pero un mordisco o una herida en el interior de la boca pueden provocar esta infección que puede ser muy desagradable de ver, ya que pasa por diferentes etapas. La primera es una úlcera rojiza que va volviéndose amarillenta en el interior debido a la presencia de infección y que cuando empieza a curarse se torna de un color grisáceo. A partir de ahí va modificándose hasta producirse el curado completo.

Por desgracia, no solo los factores externos pueden provocar estas heridas en la boca. Nuestro estado mental y el inmunológico también pueden ser culpables de su aparición. Al igual que el herpes puede empeorar en momentos de mucho estrés, la aftas bucales es posible que aparezcan cuando nos sentimos muy presionados por culpa de las situaciones con las que tenemos que lidiar día a día. Y si a eso le sumamos el ingerir poca vitamina C y tener unas defensas bajas, el resultado con el que nos encontramos es de tener altas posibilidades de sufrir aftas bucales sin haber existido una herida previa o tener una higiene bucal impecable.

Estos son los síntomas

La primera señal de que sufrimos estas heridas bucales es la molestia que sentimos al rozar de forma directa o indirecta la zona. Con tan solo presionar un poco la cara exterior de la zona donde se ubica podemos notar molestia, pero no tanta si la tocamos directamente con el dedo o con la misma lengua. El dolor puede ser punzante si la infección que presenta la zona es muy fuerte. Esta misma infección puede llevar a que nuestro sistema inmunológico trate de hacerla frente, elevando nuestra temperatura corporal hasta provocarnos fiebre para matar y eliminar los virus que están provocando esa úlcera. Eso sin olvidar el malestar generalizado y fatiga que puede sentir nuestro cuerpo durante los días en los que dura el proceso de cura de la herida.

Cigarro con aftas bucales

La saliva, un gran antiséptico

Uno de los mejores remedios para su cura rápida es precisamente que se ubique dentro de la boca. Pero eso tiene sus matices, debido a que la zona bucal es donde más bacterias tenemos en el cuerpo a la vez que hay hábitos que pueden ser perjudiciales para las heridas. Tal y como ocurre cuando tenemos una infección en una pieza dental o cuando nos perforamos los labios para ponernos una joya, hay una serie de consejos para reducir todo lo posible el número de bacterias que tenemos en la saliva y así poder ayudar a que la herida se cure más rápido.

La primera de ellas es no fumar. El tabaco tiene muchos componentes que pueden infectar aún más la herida, por eso hay que reducir todo lo posible su consumo. Otro método es consumir sopas o cremas para evitar mordernos de nuevo la zona y empeorar así la infección. Y por último: ¡nada de besos! No, las aftas bucales no son contagiosas como los herpes, pero los besos sí son una forma de intercambiar centenares de bacterias, las mismas que pueden hacer que el proceso de cura sea más lento.

Los mejores remedios caseros

Si vamos al doctor lo único que podrá recomendarnos es una pomada para aliviar el dolor y utilizar enjuagues bucales hasta que desaparezca la herida… ¿pero y si queremos hacerlo con elementos naturales? La sal es uno de los mejores remedios antisépticos y naturales que existen. Para preparar este remedio necesitamos un vaso de agua tibia en el que pongamos una cucharada de postre de sal. Tras mezclar ambos elementos hay que hacer enjuagues con el agua salada, sin llegar a tragarla, puesto que hay que escupir el agua tras 30 segundos. Estos enjuagues hay que hacerlos 3 veces al día, coincidiendo con la higiene bucodental después de cada comida importante. De esta forma os aseguramos que el proceso de cura de los aftas bucales será más eficiente.

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