Adultos mayores: no descuidar la hidratación

El agua es esencial, y en toda etapa de la vida, pero aún más cuidado habrá que tener cuando se llega a la edad adulta: una correcta hidratación y una vida activa son claves para una buena salud y calidad de vida de las personas mayores.

No seguir estas recomendaciones básicas puede llevar a un pronunciado deterioro de la salud, tanto a nivel físico como mental, y a mayor riesgo de muerte, de aquí que siempre se esté recordando sobre la importancia de una correcta hidratación.

Según se expuso recientemente en el IX Congreso de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), los hábitos de la población se están cada vez más alejando del “ideal teórico“. Aún peor, “el desconocimiento observado en temas de nutrición, es más grave y evidente en temas de hidratación“, apuntó la doctora Rosa Ortega, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Con frecuencia las personas no pueden precisar lo que han bebido y tampoco saben lo que deberían beber. La población no tiene conocimiento sobre la cantidad de líquido que deben tomar, y suele consumir una cantidad insuficiente“, añadió.

En este sentido, los mayores son los más desinformados y desprotegidos. Sucede también que cuando se es anciano se pierde, en gran parte, la percepción de la sed, por lo que pueden pasar más tiempo sin sentir necesidad de beber agua, y sin tomarla, lo que agrava aún más la situación.

Además, sus funciones renales también se reducen, y su actividad física es mucho menor, todo lo cual “condiciona un deterioro de la composición corporal, un menor gasto energético y mayor riesgo de obesidad y padecimiento de determinadas deficiencias, tanto cognitivas como físicas“, indicó la experta.

Lo cierto es que el no tener una correcta hidratación no es tema menor: puede llevar a un marcado descenso de la capacidad de rendimiento psíquico, y acelerar el proceso de desarrollo de trastornos cognitivos propios de la edad avanzada.

En concreto, aún ante una deshidratación leve de sólo un 2 por ciento, ciertas habilidades cognitivas cómo la coordinación viso-motora, la atención, y la memoria a corto plazo quedan afectadas de forma inmediata. Aún más, ya en casos de deshidratación mayor, desciende la capacidad de alerta y concentración, y aumenta el cansancio, la fatiga y la somnolencia.

Los cambios en la cantidad de electrolitos en el cuerpo producidos por la deshidratación pueden alterar la actividad cerebral y otros sistemas que intervienen en el proceso cognitivo. Además, en un estado en el que no se tiene una óptima hidratación, la pérdida de líquidos conduce a la producción de hormonas de estrés, factor subyacente de los efectos negativos en la percepción, habilidad espacial y memoria“, explicó por su parte Ana Adan, profesora titular de Psicobiología del Departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universidad de Barcelona.

Así que ya sabes, la hidratación es clave en toda etapa de la vida, pero si estás al cuidado de personas mayores deberás ser aún más consciente de ello y ofrecerles agua y líquidos naturales de forma frecuente y periódica.

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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