A retrasar los relojes…

En España también se realiza cambio de hora y, en específico, tendrá lugar esta noche: a partir de hoy, amanecerá y anochecerá una hora antes. Este cambio, impulsado por un supuesto ahorro energético, que quizás parezca “inofensivo” puede traer no obstante algunas consecuencias sobre la salud, según han advertido algunos especialistas.

Estos trastornos pueden ir desde el desarrollo de afecciones psiquiátricas en personas predispuestas a ellas, hasta una mayor dificultad para hacer deporte o desarrollar actividades al aire libre (son muchos los que optan por las últimas horas de luz del día para ejercitar o dar un paseo).

“Los estudios muestran que la gente es más feliz, más enérgica y menos propensa a enfermar en los días largos y luminosos de verano, mientras que su humor tiende a rebajarse -y los estados de ansiedad y depresión a intensificarse- durante los días más cortos y grises del invierno”, explicó al respecto Mayer Hillman, profesor de la Universidad de Westminster (Reino Unido), en la última edición de la revista ‘British Medical Journal’.

Según Hillman no se deberían “atrasar los relojes”, ya que priva de más horas disponibles para el aire libre. En concreto, según uno de los estudios apuntados por el especialista, que data de 1988, el cálculo asciende a 300 horas más al año para adultos y 200 horas más para niños si se evitase este cambio de horario (según horarios habituales promedio).

“El efecto positivo que tendría aumentar de esta forma las horas de día disponibles para promover la salud y el bienestar ha sido sistemáticamente pasado por alto”, ha lamentado Hillman.

Lo cierto es que la llegada anticipada de la noche puede ser factor desencadenante de estados depresivos en sujetos con predisposiciones a ellos, una afección conocida como trastorno afectivo estacional (SAD, sus siglas en inglés) o también “depresión de invierno“.

“En ausencia de luz, se segrega melatonina, una hormona que nos lleva la relajación y el sueño”, explicó la psicóloga clínica y sexóloga Miren Larrazabal.

Esto, sumado a otros factores, como una menor proporción de serotonina, hormona cuya carencia se relaciona con la tristeza, pueden llevar a estados patológicos de depresión.

La especialista recordó los posibles síntomas de esta “melancolía invernal”:  “Menos energía, pensamientos negativos, más irritabilidad, fluctuaciones de peso, entre otros”.

En Estados Unidos, por caso, existen estudios comparativos que han demostrado que los habitantes de la zona norte del país son más susceptibles a esta dolencia que los del sur, donde los días son más largos y soleados.

De todos modos, y aunque no se esté predispuesto a la depresión, el cambio de hora puede provocar una “pequeña confusión hormonal”, que normalmente no pasa a mayores.

“No tiene peligro y en cuatro o cinco días se regula perfectamente“, explicó por su parte el neurobiólogo Ricardo Martínez Murillo, del Instituto Cajal, adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Así que será cuestión de dar el tiempo a nuestro organismo para readaptarse a los cambios externos.

Vía Elmundo.es

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Periodista general recibida en TEA Mar del Plata, en el año 2005, con promedio distinguido.Actualmente soy editora de contenidos para las redes de Bitablog y Smallsquid. También he escrito para otras, como el Sobre de los Blogs. Desde mis inicios, me ha atraído todo la relacionado con Internet y los medios digitales, así como el mundo de la salud y el bienestar, del turismo y los viajes, la comunicación y la cultura en general.

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