5 claves de cómo entrenar nuestra memoria en nuestro día a día

5 claves de cómo entrenar nuestra memoria en nuestro día a día 1


En la sociedad en la que nos encontramos inmersos no hay cabida para almacenar datos en nuestro cerebro humano. Abrimos el bolso y disponemos a nuestro alcance de un sinfín de aparatos electrónicos donde poder apuntar, señalar, remarcar.

Por ende, realmente uno se plantea si merece o no la pena procurar memorizar datos, palabras, citas,.. si en realidad hacemos un clic en cualquier buscador o teclado de nuestro móvil u ordenador y tenemos cualquier información  a nuestro alcance.

Los grandes investigadores de la Psicología de la Memoria ya nos advertían hace años que la memoria humana no es algo único. Tulving (1991,25) señalaba ”no existe una cosa como la memoria. Lo que existe es un número de sistemas y procesos cerebro /conductuales/cognitivos que, mediante la interacción y cooperación entre ellos, permiten a su poseedor beneficiarse de la experiencia pasada y así favorecer la supervivencia”.

Dicho lo cual, disponemos de diferentes sistemas de memoria: Procedimental (el nivel más bajo evolutivo, por ejemplo conducir o montar en bicicleta; es el último en deteriorarse incluso en casos de demencia). Semántica (el conocimiento del mundo anteriormente adquirido, por ejemplo  las capitales del mundo; en el envejecimiento normal no hay indicios de declive a este nivel. Y en el caso de que lo hubiese nos podría estar marcando signos de patología). Episódica (la más evolucionada. Se refiere a la información del día a día. El contar lo que hemos hecho por ejemplo el día anterior o esta misma mañana).

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, sería interesante entrenar con más fluidez y determinismo unos sistemas que otros.  Igual, aprendernos el listado de números de teléfonos de todos mis amigos no será adaptativo e incluso dentro de nuestra psique poco representativo en el entrenamiento cognitivo. Sin embargo, cuando nos disponemos a querer conocer el mundo y nos aprendemos un episodio de la historia de nuestro país con el que luego poder conversar con otros, o el saber poner una rueda en medio de una carretera sin cobertura y sin otro medio para salir del lugar, igual nuestra memoria nos puede ayudar. Y en este punto insto al lector a reflexionar en qué medida deberemos de hacer memorizar a nuestros hijos ciertos contenidos y no otros teniendo en cuenta precisamente los medios con los que hoy contamos. Al igual que con nuestros mayores. Podría resultar mucho más interesante enseñar a la “abuela” cómo buscar el teléfono móvil de sus nietos en lugar de memorizar cada uno de los dígitos. De hecho a ese nivel nuestro cerebro jamás sacará el mismo rendimiento que una computadora, porque se ha demostrado que la memoria humana funciona mucho peor cuando tiene que reproducir tal cual un contenido. No hay más que ver que cuando incluso contamos una misma historia, jamás de una vez a otra la reproduciremos de la misma manera, mientras que un archivo de un ordenador te va a dejar la información de igual forma en que se almacenó. Al contrario, resultaría interesante que esa misma persona mayor estuviera al tanto de las noticias que están ocurriendo en el país para luego socializarse con las personas que le rodean y ofrecerles, a su vez, una reflexión crítica en el que se observe la conexión de su propio cerebro con el entorno.

5 claves para entrenar nuestra memoria en nuestro quehacer diario teniendo en cuenta cualquier franja de edad

  1. Leer: es una de las ventanas más enriquecedoras al mundo. De hecho, cuando contamos una historia estamos hilando un discurso que hace que trabajemos también otras funciones psicológicas superiores, tales como el pensamiento y el lenguaje.
  2. Realizar Pasatiempos: todo lo que tenga que ver con sopas de letras, sudokus, crucigramas (nos permitirá utilizar el razonamiento, la planificación en ese mismo entrenamiento cognitivo).
  3. Seguir series, películas: nos facilitará meternos en un argumento, recordar personajes, episodios. E, incluso, contar a otros en un discurso coherente lo que ha sucedido en el desarrollo de la trama.
  4. Realizar cálculos que nos permitan entrenar la agilidad mental. Esto nos va ayudar en la realización de las cuentas, no tanto desde la reproducción de una cuantía exacta que nos la va a dar un número en una calculadora, si no desde nuestras propias aproximaciones que, a su vez, nos permitan hacer otras operaciones. Por ejemplo, jugar con las estimaciones de los gastos e ingresos al mes.
  5. Recordar nombres importantes para nosotros, al igual que determinadas fechas significativas en nuestras vidas. Eso no lo vamos a poder encontrar en ningún buscador de Internet, tan sólo en nuestro propio diario de la cronología de nuestra biografía.

Finalmente, no obviar que nuestra memoria forma parte de nuestra historia del ayer, del hoy y del mañana, a todos los niveles evolutivos. Y que hay un tipo de memoria reconocida por investigadores y especialistas que tiene que ver con el mundo emocional que se escapa del plano cortical, que incluso en casos de demencia avanzada permanece intacta, conectándonos con nuestros seres queridos. Y que nunca deberemos de dejar de entrenar.

Autora: Silvia Fernández Bernárdez, psicóloga del Centro de psicología Psicomaster

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