¿Te sientes tensionado? ¿Muy agotado, pero no puedes quitarte del cuerpo los problemas del día? Pues, empieza con algo sencillo: un baño de inmersión con sal.
Llena de agua (a la temperatura que más te guste) la bañera o tina y agrégale una taza de sal marina y sumérgete en ella.
Verás que no sólo te ayudará a relajarte sino que también te servirá para desintoxicarte: la sal barrerá las impurezas de tu piel y la dejará más limpia y brillante.
Y si aún quieres hacer de este baño de inmersión una ocasión más rejuvenecedora, no tienes más que agregarle unas gotas del aceite esencial que más te guste, puede ser de limón o lavanda o el que prefieras.
Eso sí, asegúrate de desconectar el teléfono o cualquier otro aparato electrónico que pueda interrumpirte: es más, si quieres ambienta con una música tranquila y unas velas.
Añadir un comentario
