
Debo reconocer que una de mis debilidades es el chocolate: no cambio por nada una barra de chocolate.
Más allá de mis preferencias personales, el chocolate –en específico, el amargo- puede ser más que un placer para el paladar, distintos estudios hablan de sus beneficios: desde que alivia la tos hasta que puede incrementar el flujo sanguíneo.
Sin embargo, esto no significa que podamos darnos atracones de chocolate, como en todo, la clave esta en la moderación.
Bien, entonces, ¿cuánto chocolate sería la ración adecuada? De acuerdo a este artículo de USNews, unos
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