El aceite de oliva parece ser de gran ayuda para retrasar la aparición de enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida en la vejez gracias a su elevado contenido de grasas monoinsaturadas, antioxidantes y micronutrientes.
De acuerdo a las palabras del doctor Francisco Pérez Jiménez, especialista español que participará del II Congreso Internacional sobre Aceite de Oliva y Salud próximo a realizarse entre el 20 y 22 de noviembre, “el aceite de oliva, como parte de la dieta mediterránea puede amortiguar la inflamación propia del proceso de envejecimiento y retrasar la aparición de enfermedades crónicas también relacionadas“.
Recordemos que el envejecimiento es un proceso que se desarrolla a lo largo de la vida y cuyas manifestaciones principales están favorecidas por la presencia de un fenómeno oxidativo, en el cual los antioxidantes de calidad presentes en este tipo de aceite juegan un papel preventivo principal.
Asimismo, y a diferencia de otros aceites como el de maíz, almendra o soja, el aceite de oliva previene el envejecimiento por su riqueza en grasa monoinsaturada, que cuando se incorpora al organismo ejerce efectos más beneficiosos que otras grasas, en lo referido a los niveles de colesterol y a la tensión arterial.



Aunque tampoco sea cuestión de vivir obsesionados con los gérmenes, debo reconocer que varias veces he pensado, al abrir una puerta o tomarme de un pasamanos (en un bus, por ejemplo) o teclear en un ordenador la cuadrilla de bacterias y microorganismos que deben tener su morada allí.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado a conocer algunos de los hechos más destacables en lo que a salud pública mundial refiere, veamos un resumen de cuáles son:
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