
Otras recomendaciones consisten en cerrar las ventanas y cortinas de las fachadas que estén expuestas al sol, mantener, dentro de lo posible, las ventanas cerradas en los momentos de mayor sofocación, elegir las habitaciones más frescas para permanecer, ducharse varias veces al día para mantener el cuerpo refrescado, beber abundantes líquidos y consumir mayor cantidad de frutas y verduras.
El delegado de Salud, Manuel Lucas, recordó asimismo que los niños y ancianos son los más vulnerables al calor: “son mucho más sensibles y más propensos a deshidratarse durante las horas de calor”, por lo que hay que tener un especial cuidado y tomar líquidos para evitar cualquier complicación.
Asimismo, hizo hincapié en la importancia de evitar golpes de calor, los cuales incluso pueden llevar a la muerte. Este cuadro hace que se descontrole la temperatura del organismo, y entre sus síntomas está el aumento de la temperatura corporal, una detención en la sudoración, y en caso de que se acompañe de mareos o náuseas y sed intensa, hay que llamar inmediatamente a un servicio médico.
Mientras tanto, Lucas recomendó que se coloque a la persona afectada en un entorno fresco: al tiempo que se lo puede enfriar o bien con aire o agua fría, ya sea con una ducha o baño frío o mojando sus ropas.
Para evitar que ocurra un golpe de calor la clave está en «hidratarse mucho, evitar las horas intensas de calor, que se descanse y no realizar ejercicio de manera continuada”. Es por estos motivos que otros de los sectores de la población más afectados por los golpes de calor son los deportistas, agricultores y/o trabajadores de la construcción.
Lo cierto es que cuando el organismo no puede mantener su temperatura alrededor de los 37 grados ni rehidratarse como corresponde, se pueden desarrollar otras patologías. La insolación, que se produce después de una exposición prolongada y directa al sol: suele manifestarse por violentos dolores de cabeza, somnolencia, nauseas, pérdida de conocimiento, fiebre elevada y, en ocasiones, quemaduras en la piel. Para afrontar este problema de salud es muy importante también refrescar con aire o agua a la persona afectada.
Otra patología son los calambres musculares que a menudo aparecen acompañados de una transpiración excesiva. Para tratarlos es necesario cesar toda actividad y permanecer en reposo durante varias horas, en un entorno fresco, beber agua, zumos de fruta, etc. Si los síntomas persisten durante más de una hora, es recomendable consultar de forma inmediata con los servicios de salud.
El agotamiento-deshidratación a causa del calor aparece después de sufrir varios días de calor y experimentar una transpiración excesiva durante todo este tiempo. Por lo general, se manifiesta con desvanecimientos, cansancio y debilidad, insomnio y agitación nocturna. En tales casos, es necesario descansar en un lugar fresco, beber abundante agua y zumos de frutas, y consultar con un médico en caso de que los síntomas persistan o se agraven.
Vía Ideal.es
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