
El acné afecta a cerca del 80 por ciento de los adolescentes entre 12 y 18 años, y es posible, que se extienda más allá de esta etapa de la vida. Si bien la pubertad, el cambio hormonal, el tipo de piel y la genética, los hábitos de higiene, entre otros factores, pueden ser factores desencadenantes y que potencien este problema, lo cierto es que el acné se produce como consecuencia de un exceso de sebo de las glándulas sebáceas, el cual no es eliminado normalmente a través de los poros.
Es así como este sebo acumulado junto con células muertas provoca una obstrucción -para ser específico en una región llamada infrainfundibular- entonces la secreción continúa pero no encuentra salida: la zona de dilata y aparece, precisamente, el acné, los comedones.
Sin embargo, existen distintos tipos de acné: de acuerdo al paciente puede ser inflamatorio o no. Se puede decir que el más leve es aquél que se caracteriza por la aparición de los comúnmente denominados “puntos negros“, cuya manifestación se debe a un tapón de sebo y la queratina -que es la proteína que conforma la capa más superficial de la piel-. Este primer tipo de acné es, por lo general, más sencillo de eliminar.
Ahora bien, es posible que en ciertos casos gracias a la acción de bacterias también se provoque una inflamación secundaria la cual produce las pústulas y pápulas: las primeras son elevaciones rojizas y dolorosas provocadas, precisamente, por la inflamación con pus en su extremo, las segundas, son pequeñas masas de tejido anormal que se circunscriben a la piel.
En los individuos con pieles más sensibles se les pueden producir lesiones inflamatorias más profundas, conocidas como lesiones nodulares (microquistes y quistes).
1 Comentarios

Creo que cualquier persona que padezca acne, debe preocuparse por ir a un medico que le ayude a determianr que tipo de acne padece, porque como bien dice no todos son iguales, y algunos tipos son mas severos y pueden dejar marcas en la piel, por eso conviene tratarlos con anticipacion.