adolescentes con sobrepeso

La obesidad es, hoy en día, un problema creciente en varias partes del mundo. Y no se trata de un tema estético, sino de una cuestión de cuidado del salud –no hablamos de algunos kilos de más, sino de sobrepeso importante-.

Lo más alarmante, quizá, del problema de la obesidad es que también se está haciendo cada vez más frecuente en niños y jóvenes: la predisposición genética puede tener que ver, pero seguro que otros hábitos como los alimenticios y de vida en general están aún más relacionados.

Hoy en día, la comida chatarra y el sedentarismo más pronunciado gracias a costumbres contemporáneas como los ordenadores, la televisión y otras prácticas pasivas, hacen de este tema un problema cada vez mayor, por ello, es necesario tomar consciencia –y en el caso de los niños, les toca a los padres hacerlo- para evitar problemas de salud más serios en un futuro.

El primer paso para ayudar a tu hijo, es tomar conciencia de su problema: de acuerdo a un reciente estudio realizado en la Universidad de Minnesota –recordemos que Estados Unidos es uno de los principales países que sufren de este trastorno en el peso normal de su población-, la mayoría de los padres de niños con sobrepeso ni siquiera demostraron considerarlo como un “problema” sobre el cual deben tomar medidas para ayudarlos.

Bien, veamos algunos de los puntos a los cuales se llegó en esta investigación y algunas formas de alentar a los jóvenes a normalizar su peso corporal:

-Con respecto al primer ítem que ya se comentó se halló, según el sexo de los adolescentes, que un 46 por ciento de los padres de mujeres se desentendían del problema de peso de sus hijas, mientras que en el caso de los varones, este porcentaje era aún mayor: un 60 por ciento.

-Uno de los obstáculos mayores con que se encuentran los padres a la hora de abogar por un peso saludable en sus hijos es la “comida chatarra”, más rápida y fácil de adquirir y consumir en cualquier lado.

Para lograr un cambio al respecto, se debe tratar de “educar a través del modelo”, es decir, no sólo informar a los jóvenes sobre el daño que puede significar este tipo de alimentos sobre su salud, sino también enseñar con el ejemplo y para ello es necesario que los padres cambies sus hábitos de alimentación primero. Seguro que si se toma el problema como familiar y se trabaja en conjunto para cambiar los hábitos, las probabilidades de éxito serán mayores.

Más ideas para conseguirlo:

-Agenda alguna actividad en conjunto: sea acudir a una clase de artes marciales, de aeróbics, irse de campamento y hacer actividades al aire libre, cualquier acción que lleve a estar en familia y en movimiento.

-También aprovecha el fin de semana para salir ya sea a dar un enérgico paseo, a andar en bicicleta, a un partido de fútbol, etc. El punto está en pasar al menos un par de horas en actividad.

-Cocinen en conjunto: enseña a tus hijos prácticas saludables de cocina –aprende tú antes si es necesario-.

-Establece “recompensas”: si tu familia logra perder X cantidad de paso de más, puedes programar un viaje familiar –aunque sea un fin de semana- como “premio”.

De cualquier modo, siempre ten presente que deberás ser paciente, cariñoso, aunque seguro en tu determinación, no es cuestión de extorsionar a nadie, sólo de hablar, enseñar y crear conciencia en los jóvenes también.


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