
Un nuevo estudio realizado por investigadores de
Esta nueva investigación se llevó a cabo sobre ratones de mediana edad: a algunos de ellos se los alimentó con una dieta normal, a otro grupo con una dieta reducida en calorías–en el orden del 20 y 30 por ciento-, y a otros se les suministró un suplemento con baja dosis de resveratrol, esta sustancia presente en las uvas y, por ende, en el vino tinto.
Los especialistas observaron ciertas variaciones genéticas ocurridas con el paso del tiempo: en concreto, prestaron mayor atención en los cambios producidos en el corazón, los músculos y el cerebro.
Fue así como pudieron observar que en el corazón hay más de mil genes que cambian con el paso del tiempo y reducen la función cardiaca. Si con una dieta de restricción calórica se pueden reducir hasta un 90% estas alteraciones y prevenir el envejecimiento del corazón –como se había comprobado en estudios anteriores-, el resveratrol supera este porcentaje y llega al el 92%. Finalmente, por el contrario, en aquellos ratones que tomaron la dieta normal no se observó ninguno de estos efectos.
“Nuestro trabajo pone de manifiesto que introducir un vaso de vino o un suplemento de resveratrol en la dieta a partir de la mediana edad es tan eficaz para evitar los daños del envejecimiento en el corazón como llevar una alimentación con restricciones en la ingesta de grasas y calorías”, apuntaron los autores.
Debido a que muchas de las enfermedades de las personas mayores están relacionadas, precisamente, con el propio proceso de envejecimiento, “este hallazgo podría tener un gran impacto en la salud pública, al disminuir la incidencia de algunos trastornos coronarios y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos”, pronosticaron.
Con respecto a los efectos del resveratrol en el tejido muscular y el cerebro, se pudo observar que no son tan llamativos como en el caso del corazón, aunque sí ayuda a mantenerlos en forma. En el caso del tejido muscular, tanto el compuesto antioxidante del vino como la dieta de restricción calórica previenen el 26% de las alteraciones genéticas que favorecen el envejecimiento, mientras que en el caso del cerebro los porcentajes son del 13% y el 19%, respectivamente. A diferencia de la dieta restrictiva, el resveratrol no contribuye a una pérdida de peso.
Los investigadores solicitaron que se tomen estos datos como punto de partida y se efectúen más ensayos clínicos para confirmar la importancia de estos descubrimientos. “La enfermedad cardiaca relacionada con el envejecimiento es una de las causas de muerte más común entre las personas de avanzada edad, por lo que este hallazgo podría generar una importante y nueva aproximación para mejorar la calidad de vida de estos individuos”.
Vía ElMundo.es
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