
Debo confesar que soy una de esas personas que tiene varias botellitas de plástico con agua en la heladera para utilizar cada vez que lo necesite.
Sin embargo, parece que no es lo más correcto: de acuerdo a un artículo publicado en la revista Time esto es algo que, precisamente, no debería hacer.
Los envases plásticos de las aguas embotelladas u otras bebidas comerciales están elaborados con politereftalato de etileno (PET, en inglés).
Se trata de un plástico liviano que se utiliza en la mayoría de los envases plásticos de bebidas, sin embargo, no está destinado a un uso prolongado: este tipo de polietileno se va degradando con el uso y su superficie desgastada puede ser un lugar de acumulación de gérmenes.
Por lo tanto, se aconseja no volver a utilizar las botellitas plásticas para volver a beber agua de ellas, sí, en cambio, pueden ser usadas como, por ejemplo, floreros (si le cortas el extremo superior, claro, y dejando de lado la estética)
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