
Desde septiembre que se temía que la mezcla de ciertos aditivos –muchas veces presentes en golosinas y productos para niños- fuese perjudicial para la salud, sobre todo, en lo referente a la conducta de los menores: se estipulaba que podía exacerbar la hiperactividad e irritabilidad en los infantes.
Sin embargo,
Asimismo, sostiene que haría falta mucha más evidencia científica para conceder responsabilidad de este tipo de conductas en los niños a la mezcla de estos químicos utilizados en la elaboración de varios alimentos.
La mezcla de aditivos en cuestión se refería a la de E110, E120, E104, E122, E129 y E124 –colorantes de tonos rojizos o amarillos- con el de E211 (un conservante, el benzoato sódico-.
De este modo,
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