
Si bien es muy posible que a la mayoría de las personas les cueste levantarse temprano por las mañanas –así como también sea probable que haya quiénes son bien madrugadores-, siempre hay buenos motivos para hacerlo y salir a ejercitar ni bien sale el sol, por sólo citar algunos ejemplos:
*Saber que ya has ejercitado cuando hay gente que recién se está levantado de la cama –más si tienes familia, tus niños recién despiertan-. Para antes del mediodía ya has cumplido con tu rutina –no hay nada peor que aplazar las cosas y dejarlas para lo último-.
*Lograr la energía necesaria para emprender el día –hacer ejercicio siempre es mucho más saludable que un café doble por ejemplo-.
*Haber bebido mucha agua antes de las 9 de la mañana.
*Evitar tener que enfrentar los atascamientos de tráfico en horas picos, como luego del colegio, de la oficina o de donde sea –dependerá de tu trabajo o actividades-, para ir al gimnasio.
*Desafiarte a ti mismo –y conseguirlo- que también puedes levantarte más temprano para hacer ejercicio.
Añadir un comentario
