
*Lo primero y principal, obviamente, una dieta equilibrada, que incluya alimentos frescos y nutritivos: con las vitaminas y minerales esenciales.
*Atención con el descanso: dormir la cantidad de horas que corresponde –por lo general, se recomienda ocho horas de sueño- contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico.
*Realizar ejercicio físico de manera periódica, evitar el sedentarismo.
*Para estimular la circulación sanguínea y linfática, y fortalecer el organismo, se recomienda realizar baños con distintas temperatura –ir alternándolas a lo largo de la ducha-.
*En caso de no poder llevar adelante una dieta equilibrada, es recomendable acudir a complementos dietarios –siempre, previa consulta y supervisión de un profesional-.
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