
Si tienes problemas con el descanso nocturno, si no logras conciliar un sueño profundo, podrías probar con hacer más ejercicio: el horario ideal para ejercitar sería entre las 5 y las 7 de la tarde –un poco antes de la cena-.
Bien, ¿por qué se recomienda esto? El punto está en que los ritmos circadianos, que son los que intervienen en los ciclos de sueño y vigilia, son sensibles al calor.
Cuando haces ejercicio, tu temperatura corporal se incrementa, que es exactamente lo opuesto a cuando duermes: en donde se produce un descenso de la misma.
Entonces, si aumentas la temperatura corporal antes de cenar, tu cuerpo experimentará un descenso brusco a la hora de ir a la cama. Este cambio drástico de temperatura será ideal para ayudarlo a conciliar el sueño más fácil y rápidamente, y para mantenerlo allí, en las “dimensiones oníricas” más profundamente y por más tiempo.
Añadir un comentario
