
El “oficio” más hermoso y reconfortante del mundo (al menos en la mujer, claro) es el de ser mamá. Si estás en el inicio de este momento único y tan particular, sabrás que no hay nada mejor que puedas brindarle como alimento a tu bebé que la leche materna. Por si aún tienes dudas y para evitar inconvenientes, te transcribo algunos consejos que debes tener siempre presente:
*A la hora de darle el pecho a tu niño, procura estar lo más relajada posible. No sólo es un momento íntimo, de fortalecimiento del vínculo con tu hijo, sino que también la tensión puede interferir en el normal flujo de la leche.
*En cada toma, ve alternando cada una de las mamas.
*Asegúrate de que toda la areola –la zona oscura del pezón- esté en la boca del bebé.
*Confía en tu hijo: deja que sea él quién decida cuando es suficiente, o soltará solo el pezón o se quedará dormido.
*Mientras estés amamantando no le des a tu bebé ni agua ni cualquier otro suplemento, la leche materna es el alimento más completo para él.
*Previene las grietas o lastimaduras en los pezones cambiando las posiciones de tu hijo y manteniendo tus pezones lo más secos posibles.
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