
Ya es conocida la relación entre estrés y menor deseo y potencia sexual, pero ahora parece que esa relación también se la invierte, o sea: menos sexo, más estrés. En una investigación realizada en
El estudio se llevó a cabo sobre más de 31.800 personas, de las cuales el 36 % de los varones y e 35 % de las mujeres que dijeron mantener relaciones íntimas sólo una vez por semana reconoció buscar otras vías alternativas de “descarga”.
Estas vías pueden ser, como se apuntó, el mismo trabajo, la concurrencia a clubes deportivos, la participación en otras entidades, entre otras.
De acuerdo con los especialistas, esta búsqueda alternativa no hace más que empeorar la vida en común de la pareja: esto es así porque cuando esas personas llegan a la casa más agotadas, su vida sexual se ve disminuida aún más, lo que provoca a su vez mayor frustración en la relación.
En cambio, aquellas parejas que tienen vida sexual más activa, suelen perder el interés en otras actividades o compromisos. Solamente un 5% de los miembros de este grupo se somete al estrés que supone una sobrecarga de actividades.
“La frustración sexual impide que se pueda reducir eficazmente el estrés”, señaló uno de los psicólogos encargados de realizar esta investigación, Ragnar Beer.
Vía Yahoo.com.ar
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