
Si corres ten presente que es importante no exigirte más de lo que corresponde, y más que nada si no hace mucho que lo haces, siempre hay que tener en cuenta el propio nivel de preparación física para saber hasta cuando es conveniente forzar la “máquina”.
Si no te detienes cuando es preciso hacerlo lo único que lograrás es debilitarte o provocar un sobreentrenamiento que puede ser perjudicial para tu salud. Por ello, presta mucha atención a los siguientes síntomas:
*Problemas en el sueño.
*Repentina y rápida pérdida de peso.
*Disminución del apetito.
*Resfríos e infecciones frecuentes.
*Frecuencia cardiaca en reposo mayor que lo normal: en más de 5 pulsaciones por cada minuto. Para saber cuál es tu ritmo normal debes tomarte el pulso por las mañanas, antes de levantarte.
*Recuperación del ritmo cardiaco de reposo tras el ejercicio más lenta de lo normal.
*Falta o disminución en el deseo sexual.
*Cambios en el ciclo menstrual.
Si estás experimentando estos síntomas es muy probable que estés sobreentrenado, por ello, procura no correr por un período de dos o tres días, respeta las ocho horas de sueño por noche y no te olvides de hidratarte como corresponde. Ahora, si no quieres estar ciento por ciento pasivo puedes seguir practicando sesiones de estiramientos o caminatas ligeras.
Vía Runner´s Wold
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