
El principal problema es que actualmente la mayoría de las compañías fabricantes de protectores solares brindan en sus envases sólo información con respecto al grado de protección contra los rayos UVB, pero obvian especificar el nivel de protección que tienen contra los rayos UVA –considerados aún más dañinos que los primeros-.
Es así como el ente encargado de regular la autorización y la comercialización de productos médicos y farmacéuticos de los Estados Unidos (FDA) ha presentado una iniciativa para cambiar la normativa existente referida a este tema: espera que para el 2009 todos los productos de protección solar brinden la información pertinente con respecto al grado de protección contra ambos tipos de rayos ultravioletas.
Recordemos que el sol emite dos tipos de radiaciones que se sabe son perjudiciales para la piel: los rayos UVB y los UVA, los cuales, en exceso, pueden provocar consecuencias indeseadas.
Es más, se sabe que los rayos UVA son entre 10 y 100 veces más abundantes que los UVB y que agotan los sistemas de autodefensa de la piel más rápidamente ante una exposición prolongada.
Como se dijo, nuestra epidermis cuenta de manera natural con ciertos mecanismos naturales de protección, pero debido tanto a la disminuida capa de ozono –encargada de evitar que estos rayos dañinos penetren la atmósfera y lleguen hasta nosotros- como a una sobreexposición al sol, se puede llegar a padecer distintos problemas: desde quemaduras hasta enfermedades aún más graves como el cáncer.
Por todo esto es necesario tomar conciencia del peligro que se corre si no se utiliza la protección adecuada o si se desconoce al respecto. De esta manera,
Vía Infobae.com




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