
*Tomar un líquido caliente antes de comer (caldo bajo en calorías o té). Da sensación de saciedad.
*Tener en la heladera tronquitos de apio, o rodajas de zanahorias o hinojos frescos, para masticar cuando te da un ataque de hambre (aprovecha sobre todo en verano).
*Utilizar siempre para preparar las comidas recipientes individuales (compoteras o cazuelitas).
*Comprar y consumir productos lácteos descremados.
*Matar los ataques de hambre con un vaso (o más) de agua fresca.
*Tener en el refrigerador aderezos de bajas calorías, compuestos con jugo de limón, hierbas, jugo de tomate, etc.
*Leer los compuestos y la cantidad de grasas en las etiquetas de los productos que compres.
*Enjuagar o “lavar” en un colador y bajo el agua de la canilla los pescados enlatados en aceite (atún por ejemplo). Este “truco” le resta valor calórico.
*Masticar bien lento, al menos entre

*Preparar ni servirse comida “de más”, para no tentarse.
*Comer en la cocina, de pie o mientras se realiza otra actividad al mismo tiempo (mirar TV, leer el periódico, etc.).
*Servirse directamente las galletas del paquete o la mermelada del frasco, es preferible servirse la porción adecuada en otro recipiente.
*Si vas a consumir manteca o margarina, es mejor retirarla de la heladera un rato antes para que no esté tan dura y puedas untarla más fácilmente y estirarla mejor (y menos cantidad).
*Comer pedazos de quesos entre horas, a modo de colación, menos si son enteros.
*Al alcohol, un pequeño vaso de vino aporta 150 calorías.
*A pensar que si estás haciendo dieta, basta con realizarla tres o cuatro días a la semana y listo…
*A pensar que los aparatos que vibran o masajeadores o las cremas reductoras son “mágicas”, para bajar peso es necesario tener conducta y cambiar nuestros hábitos, tanto alimenticios como de vida.
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