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El Doctor Jaume Serra, experto en nutrición informa que el agua cuando hemos de tomarlo después de practicar ejercicio físico, debe estar comprendida en una temperatura entre 10 y 15 grados. A esta temperatura es agua es absorvida más rápido y mejor.
A su vez, Gemma Salvador (dietista) añade que las bebidas que se sirven a través de máquinas expendedoras tienen una temperatura de unos 4 ó 5 grados. Temperatura demasiado fría, y lo que ingerida después de hacer deporte nos puede producir dolores, una absorción más lenta y con dificultades.
También recordamos que en verano es muy importante hidratarse bien, y que es muy peligroso practicar deporte a horas con calor máximo o radiación máxima del sol. Sobretodo para niños, ancianos y deportistas, el agua debe ser su compañero durante todo el verano.
Por último, las bebidas “refrescantes” no son aconsejables para hidratarse, puesto que como ya dijimos anteriormente, son ricas en kilocalorías.
Vía: Vivir Mejor
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